Belice, un país pequeño pero estratégicamente ubicado en el Caribe occidental, volvió a colarse en el radar de Washington en medio de la nueva fase de la administración del presidente Donald Trump.
En Buenos Días Wall Street de Comercio TV, José Mallea, managing partner de Forward Global Miami, explicó por qué el tema no se limita a diplomacia regional: se cruza con narcotráfico, puertos, telecomunicaciones y el “estado de derecho”.
Mallea citó el mensaje que, según relató, transmitió el secretario de Estado Marco Rubio en una reunión con líderes del Caribe: “Estados Unidos es el aliado más importante para el Caribe, porque somos parte del Caribe”. Y lo aterrizó en la economía cotidiana: “Mucho de la economía del sur de la Florida depende del Caribe y el Caribe depende del sur de la Florida”. Para Washington, dijo, la zona es “un nexus importante” (nexus, en inglés, es un punto de conexión clave) para combatir “el tráfico humano, el tráfico del narcotráfico y también temas de comercios ilícitos”.
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Una alerta de seguridad nacional
El punto que más preocupa, sostuvo, es un conflicto alrededor de Stake Bank Island y un proyecto portuario. “Belice ha tenido un problema de gobernación”, afirmó, antes de describir un escenario que considera tóxico para la inversión: “El gobierno se ha involucrado en ese tema” y “las cortes están trabajando de una manera no imparcial”. Incluso mencionó la figura de receivership (administración judicial de activos) en la disputa: “Banco Atlántico de Honduras… los ha puesto en receivership”.
El resultado, según Mallea, es una alarma directa en Washington: “Esto es un problema”, porque “al ser un puerto marítimo es un tema de alta preocupación de seguridad nacional”. Y añadió el componente geopolítico: “La influencia de la China… si China llega a tomar control sobre ese puerto…”.
Telecomunicaciones, migración y una carrera que también es tecnológica
Mallea remarcó que no todo es fricción. Señaló como paso “positivo” que Belice acepte ser “un país tercero” (third country) para personas que solicitan asilo y no pueden volver a su país. Aun así, insistió en que la cooperación exige reglas claras: “Para ser un buen socio de inversión… tenemos que respetar las leyes, el rule of law (estado de derecho), la propiedad privada”.
También puso el foco en telecomunicaciones: “La privacidad de la información” se vuelve crítica si las redes “cae[n] en manos de un actor… adversario” o se usan “para temas ilícitos”. Su tesis es que EE. UU. presionará por reemplazos: “reemplazándola con tecnología más segura y tecnología americana”.
Al cerrar, conectó la región con una competencia mayor: la inteligencia artificial. “La inteligencia artificial… la comparo mucho con el poder nuclear”, advirtió, pidiendo “guard rails” (barreras de seguridad) sin “tapar[la]” con regulación. Para él, el tablero ya está definido: “esta es la nueva carrera… entre… el mundo occidental y China”.
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