Paramount ganó la puja por Warner Bros. Discovery con una oferta revisada de $31 por acción, lo que valora la compañía en aproximadamente $81,000 millones. Netflix decidió no mejorar su propuesta y dio un paso al costado al considerar que el nuevo precio ya no ofrecía un retorno atractivo.
La transacción, pendiente de aprobación regulatoria, colocará bajo el mismo grupo a Warner Bros., HBO, CNN, TNT, TBS y Food Network, en uno de los mayores movimientos de consolidación del sector en los últimos años.
En el mercado, la reacción fue inmediata: las acciones de Paramount subían cerca de 10% en premercado, mientras que Netflix avanzaba alrededor de 7%, reflejando el alivio de los inversionistas tras evitar una escalada mayor en el precio.
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Una oferta más alta y mejores condiciones
Netflix había pactado en diciembre la compra de los estudios de Warner y HBO Max por $27.75 por acción, en una operación estimada en $72,000 millones. Sin embargo, Paramount —respaldada por Skydance Media y liderada por David Ellison— amplió el alcance de la negociación al buscar el control total de la empresa, incluyendo activos de cable que Netflix no contemplaba.
La propuesta final elevó el precio a $31 por acción e incorporó incentivos adicionales: un incremento de $7,000 millones en la compensación por ruptura si la operación se frustra por razones regulatorias, la asunción de $2,800 millones que Warner debería pagar a Netflix por cancelar el acuerdo previo y una compensación trimestral de $0.25 por acción para los accionistas si el cierre se retrasa.
Paramount estima que la integración podría generar sinergias por hasta $6,000 millones, una cifra clave para justificar el tamaño de la apuesta.
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Regulación y reconfiguración del sector
El acuerdo será revisado por el Departamento de Justicia. Netflix ya enfrentaba cuestionamientos por su peso en el mercado de streaming, mientras que la combinación de Paramount y Warner también plantea interrogantes por la concentración de estudios, canales de televisión y activos informativos en un solo conglomerado.
Para Paramount, la operación es estratégica. La empresa había quedado rezagada frente a gigantes como Disney, Amazon y la propia Netflix. Con esta adquisición busca ganar escala en producción, distribución y streaming en un entorno donde el tamaño es determinante para competir.
Warner llega a este punto tras varios años de ajustes bajo la dirección de David Zaslav, con recortes de costos y reordenamiento de contenidos para fortalecer su balance. En los últimos meses, su estudio cinematográfico y HBO Max han mostrado señales de recuperación.
Más allá de Wall Street, el impacto puede sentirse en el empleo y la producción audiovisual en Estados Unidos, donde la comunidad hispana tiene una presencia creciente tanto en áreas creativas como técnicas. Las fusiones de esta magnitud suelen implicar duplicaciones administrativas, pero también pueden abrir espacio a nuevas inversiones en contenido dirigido a audiencias diversas, un segmento clave para el crecimiento del streaming.
Para inversionistas minoristas —incluidos muchos latinos que participan activamente en el mercado— el desenlace envía un mensaje claro: en un entorno de mayor escrutinio regulatorio y presión por rentabilidad, la disciplina en el precio puede ser tan importante como el tamaño de la ambición.
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