Según ha revelado en exclusiva el prestigioso medio USA Today, la administración de Donald Trump estaría preparando un acuerdo económico con Cuba que podría anunciarse en las próximas semanas, según fuentes con conocimiento de las conversaciones.
Aunque los detalles no se han definido públicamente, el plan podría incluir una flexibilización de algunas restricciones que actualmente limitan los viajes de ciudadanos estadounidenses a La Habana, una medida que el presidente puede implementar sin aprobación del Congreso.
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Las conversaciones también habrían abordado posibles acuerdos en sectores como puertos, energía y turismo, además de una eventual reducción de ciertas sanciones económicas. En paralelo, el diálogo contempla mecanismos que permitirían al gobierno de Miguel Díaz-Canel mantenerse en el poder mientras se exploran reformas económicas.
El enfoque marcaría un giro en la estrategia reciente de Washington hacia la isla. Tras la presión ejercida contra el gobierno venezolano y la interrupción de los envíos de petróleo desde Caracas, Cuba parecía encaminada a enfrentar un endurecimiento de la política estadounidense. Sin embargo, la Casa Blanca estaría considerando una vía más pragmática basada en incentivos económicos en lugar de una confrontación directa.
La relación entre ambos países ya experimentó un breve deshielo durante la presidencia de Barack Obama, cuando se relajaron algunas restricciones comerciales y de viaje. Posteriormente, durante su primer mandato, Trump revirtió varias de esas medidas.
Según personas cercanas a las discusiones, la actual estrategia se diferencia de la etapa de Obama porque combina posibles incentivos económicos con una mayor presión política y legal sobre el gobierno cubano.
El propio Trump afirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene contactos con autoridades cubanas. Durante una reunión con líderes latinoamericanos el 7 de marzo, el presidente aseguró que Cuba enfrenta una grave crisis económica y sugirió que un acuerdo podría alcanzarse con relativa facilidad.
Para Estados Unidos, un eventual pacto también abriría oportunidades en sectores como turismo, energía y logística portuaria, áreas donde empresas estadounidenses podrían buscar participación si se reducen las restricciones. Un cambio en la relación bilateral también sería observado de cerca por la comunidad cubano-americana y por empresarios hispanos vinculados al turismo, comercio y transporte entre ambos países.
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