El Departamento del Tesoro de Estados Unidos reveló que el déficit presupuestario alcanzó $1,004.000 millones en lo que va del año fiscal hasta febrero. Aunque la cifra es masiva, representa una mejora del 12% respecto al mismo periodo de 2025. Este fenómeno se debe a que los ingresos federales crecieron más rápido que el gasto público, impulsados por una recaudación aduanera sin precedentes que compensó la caída en los tributos de las corporaciones.
La clave de esta mejora reside en el explosivo aumento de los aranceles bajo el gobierno de Donald Trump —impuestos a bienes importados—. Los ingresos aduaneros sumaron $151,000 millones, un salto del 294% respecto al año previo.
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Esta inyección de capital compensó la baja del 17% en los impuestos corporativos, que cayeron en $27,000 millones. Pese a que la Corte Suprema anuló recientemente varios gravámenes de Donald Trump, los datos aún no reflejan el impacto negativo debido a retrasos en el procesamiento y a la incertidumbre sobre posibles reembolsos a importadores.
El costo de mantener una deuda nacional de casi $39 billones sigue siendo crítico: los pagos netos por intereses totalizaron $79,000 millones en febrero, superando casi cualquier categoría de gasto, salvo la Seguridad Social y la atención médica.
Esta dinámica financiera impacta de forma directa a la comunidad latina y a la comunidad hispana en EE. UU. La dependencia de los aranceles suele trasladarse al precio final de productos básicos, afectando el bolsillo de las familias trabajadoras. Asimismo, si los intereses de la deuda siguen absorbiendo el presupuesto, programas vitales como la asistencia alimentaria y la ayuda para la vivienda podrían enfrentar recortes.
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El incremento en ingresos aduaneros ofrece un alivio temporal, pero la fragilidad de la recaudación corporativa y el peso de los intereses sugieren una vulnerabilidad estructural. La sostenibilidad fiscal dependerá de si el consumo interno resiste los costos de importación y de cómo evolucione la política monetaria. Sin reformas profundas, el servicio de la deuda seguirá devorando el presupuesto nacional.
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