La presión sobre Wall Street ya no se mide solo por cuánto pueden subir las acciones, sino por cuánto capital puede preservarse si la economía pierde fuerza. En medio de señales de desaceleración laboral, persistencia inflacionaria y una FED más cautelosa, la incertidumbre volvió a instalarse entre los inversionistas.
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En ese escenario, Michelle Gordon, AIF, fundadora y CEO de Investably, advirtió que el debate no debería centrarse únicamente en si Estados Unidos está a las puertas de una recesión. A su juicio, la prioridad real es otra: “si nuestro portafolio está preparado para cualquier situación”.
Gordon sostuvo que “un solo reporte no define una recesión”, pero reconoció que la combinación de datos económicos débiles y tensiones geopolíticas sí está marcando “un cambio en dirección”. Por eso, dijo, la meta del inversionista ya no debe ser solo crecer, sino fortalecer “la resiliencia, el ingreso y la preservación del capital”.
La ejecutiva explicó que, en momentos de presión, los activos defensivos recuperan protagonismo. Entre ellos mencionó bonos de alta calidad, compañías con flujo estable y sectores que siguen siendo necesarios incluso cuando la economía pierde dinamismo. “Uno tiene que comer”, resumió, al destacar que alimentos, salud, medicinas y utilidades suelen ofrecer más resistencia en fases de desaceleración.
También recomendó enfocarse en empresas con balances saludables y dividendos consistentes. “Te están pagando por mantenerte invertido”, afirmó, al explicar que esos ingresos permiten sostener la posición e incluso reinvertir cuando los precios bajan.
Gordon advirtió además sobre uno de los errores más frecuentes en tiempos de volatilidad: perseguir sectores que suben con fuerza sin evaluar si el movimiento puede revertirse rápidamente. Recordó que ningún inversionista tiene “ese globo mágico” para anticipar con precisión qué sector subirá o caerá.
Para ella, la diversificación sigue siendo la herramienta más importante. También insistió en mantener “reserva líquida” suficiente para evitar ventas forzadas en momentos de baja y aprovechar oportunidades cuando activos de calidad cotizan con descuento.
Su planteamiento central es que un portafolio sólido debe tener tres componentes: crecimiento, ingresos estables y protección del capital. “No es quitar riesgo”, dijo, sino construir con intención “la arquitectura que ponemos en nuestro portafolio”.
En un mercado cada vez más selectivo, el mensaje de Gordon fue directo: actuar con calma, evitar decisiones impulsivas y entender que la mejor defensa no siempre es salir corriendo, sino estar bien estructurado antes de que llegue la tormenta.
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