El presidente Donald Trump afirmó que “recordará” a las empresas estadounidenses que decidan no solicitar reembolsos por los aranceles que su administración impuso y que posteriormente fueron declarados ilegales por la Corte Suprema.
Las declaraciones se producen en un momento clave: el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza abrió un proceso para que importadores reclamen hasta $160,000 millones de dólares en devoluciones relacionadas con esos gravámenes.
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Trump sugirió que las compañías que renuncien a ese dinero tendrían un trato favorable implícito. Al ser consultado sobre si le molestaría que empresas como Apple o Amazon soliciten los reembolsos, respondió que preferiría que no lo hicieran.
El fallo del máximo tribunal, con una votación de 6-3, invalidó los aranceles aplicados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), lo que abrió la puerta a devoluciones masivas. Trump criticó la decisión, argumentando que no se contempló explícitamente evitar la devolución de los fondos ya recaudados.
El impacto es especialmente relevante para el sector minorista, uno de los más afectados por la guerra comercial. Empresas que dependen de importaciones —particularmente de ropa y bienes de consumo— podrían ver una mejora significativa en sus finanzas si reciben estos reembolsos.
Levi Strauss estima recuperar cerca de $80 millones de dólares, lo que refleja la magnitud del impacto en costos que enfrentaron las compañías del sector. Gap, por su parte, ha reconocido que los aranceles afectaron su desempeño, aunque mantiene cautela ante la incertidumbre sobre cuándo y cómo se materializarían las devoluciones.
Hasta ahora, muchas empresas no han incorporado estos posibles ingresos en sus previsiones financieras, lo que deja margen para revisiones al alza en sus resultados si los reembolsos se concretan.
Para los consumidores, especialmente en segmentos sensibles al precio como ropa y artículos básicos, la eventual recuperación de estos costos podría traducirse en menor presión sobre precios o en mayores márgenes para promociones. Esto es particularmente relevante en comunidades con alta participación en el consumo minorista y en sectores laborales vinculados a la logística y el comercio, donde los costos de importación tienen efectos directos.
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En el mercado, el proceso también introduce un factor político en las decisiones corporativas: reclamar o no el dinero podría interpretarse más allá de lo financiero, en un entorno donde la relación con la administración puede influir en el clima regulatorio y operativo de las empresas.
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