El aluminio volvió a convertirse en un foco de presión para las empresas estadounidenses. El metal sube más de 13% desde los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero y acumula un avance cercano al 19% en 2026, alcanzando sus niveles más altos desde 2022.
La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro desde Medio Oriente. Bernstein estima que cerca del 7% del aluminio mundial proviene de esa región y que los daños a instalaciones han retirado del mercado alrededor del 3% de la oferta global.
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El golpe ya se siente en Ford. La automotriz advirtió que la volatilidad de materias primas podría superar los $2,000 millones, casi el doble de lo previsto inicialmente, por el alza del aluminio usado en modelos como la F-150. Sus acciones han caído 17% desde el inicio del conflicto, mientras el S&P 500 avanza 5.7%.
Para consumidores hispanos en EE.UU., este tipo de presión puede traducirse en vehículos más caros o menores incentivos de compra, especialmente en camionetas usadas por pequeños negocios de construcción, jardinería y transporte.
Molson Coors también enfrenta mayores costos. La compañía indicó que el aluminio suministrado al medio oeste estadounidense elevó su costo de ventas en unos $30 millones durante el primer trimestre frente al año anterior. La empresa, dueña de Coors Light y Miller Lite, anticipa más inflación en el trimestre actual.
Keurig Dr Pepper señaló que el aluminio forma parte del grupo de materias primas afectadas por el conflicto. Si los precios se mantienen altos, la compañía deberá aplicar medidas para proteger márgenes, lo que podría presionar precios de bebidas y productos empacados.
UBS no espera alivio inmediato. El banco redujo su previsión de crecimiento de la oferta mundial de aluminio para 2026 a solo 0.3%, desde 2.4%, por las interrupciones en Medio Oriente y la limitada capacidad adicional en Europa.
El aluminio también depende de altos consumos de energía. Con gas natural y carbón más caros por la guerra, el metal enfrenta una doble presión: menor suministro y mayores costos de producción.
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