Los precios de la gasolina en Estados Unidos podrían dirigirse hacia uno de los veranos más costosos de los últimos años. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo de GasBuddy, advirtió que el promedio nacional podría subir hasta $4.80 por galón e incluso acercarse a los $5 si continúan las tensiones en Medio Oriente y persisten los problemas en el estrecho de Ormuz.
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La proyección superaría incluso el récord promedio del verano de 2022, cuando la gasolina alcanzó $4.43 por galón. Actualmente, el precio promedio nacional ya subió de $4.04 el 20 de abril a $4.55 por galón el 20 de mayo, según datos de AAA. El aumento ocurre mientras el mercado petrolero sigue reaccionando a la guerra con Irán y a la preocupación por posibles interrupciones en el suministro global de crudo.
De Haan explicó que inicialmente existía optimismo por posibles avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, pero ese sentimiento cambió después de que no hubiera resultados concretos tras conversaciones internacionales recientes. Además, las nuevas advertencias dirigidas a Teherán volvieron a impulsar el precio del petróleo.
El analista señaló que las reservas mundiales de crudo siguen en niveles históricamente bajos, lo que vuelve extremadamente sensible al mercado frente a cualquier noticia geopolítica. En términos simples, cuando existe temor de que falte petróleo, el precio del barril sube rápidamente y eso termina reflejándose en las estaciones de servicio.
Según la Administración de Información Energética de EE. UU., el precio del petróleo representa aproximadamente 51% del costo final de la gasolina. El resto incluye refinación, distribución, comercialización e impuestos estatales y federales.
California continúa liderando la lista de los estados con la gasolina más cara del país, con un promedio de $6.14 por galón. Le siguen Washington con $5.78, Hawái con $5.64, Oregón con $5.35 y Nevada con $5.27.
El impacto podría sentirse especialmente durante la temporada de viajes de verano y el feriado del Memorial Day, cuando millones de estadounidenses salen a carretera. Además de afectar vacaciones y transporte diario, el aumento del combustible también puede encarecer productos básicos, alimentos y servicios, porque prácticamente toda la economía depende del transporte.
Los expertos advierten que si el conflicto en Medio Oriente se intensifica o si el estrecho de Ormuz permanece parcialmente cerrado, el mercado podría enfrentar nuevas alzas bruscas.
Por ahora, la gran preocupación para consumidores y empresas es que el petróleo se está convirtiendo nuevamente en uno de los principales motores de inflación en la economía estadounidense.
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