La inflación mayorista volvió a acelerarse en Estados Unidos durante agosto, aumentando la presión sobre la FED justo antes de su próxima decisión de tasas de interés.
El Índice de Precios al Productor (IPP) avanzó 0.4% mensual, en línea con las previsiones, informó la Oficina de Estadísticas Laborales. En términos anuales, aumentó 5.4%, una décima por encima de lo esperado y ampliamente superior al objetivo de inflación de 2% de la FED.
Además, el incremento de julio fue revisado de 0% a 0.1%.
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¿Qué productos impulsaron la inflación mayorista de Estados Unidos en agosto?
La energía fue el principal motor. Sus precios aumentaron 4.2% mensual, mientras el diésel se disparó 24.1%. Los bienes en conjunto subieron 1.1%.
Los servicios avanzaron apenas 0.1%, aunque transporte y almacenamiento aumentaron 2.3%. Los productos procesados subieron 1.8% y los no procesados, 1.1%, señales de presiones adicionales dentro de las cadenas productivas.
Los costos de gestión de cartera disminuyeron 1.6% mensual, pero permanecieron 18.8% por encima del año anterior.
La inflación subyacente, excluyendo alimentos y energía, aumentó 0.2%, por debajo del 0.3% previsto. Excluyendo además los servicios comerciales, el indicador avanzó 0.3%, exactamente lo esperado.
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¿Subirá la FED las tasas de interés después del nuevo dato de inflación?
Los mercados aumentaron sus apuestas por un endurecimiento monetario. Tras mantener las tasas sin cambios durante 2026, la FED podría elevar su referencia en 0.25 puntos porcentuales la próxima semana.
La probabilidad implícita de ese aumento se situó cerca de 66% después del IPP, según CME FedWatch.
Los futuros bursátiles retrocedieron, mientras el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó su nivel más alto desde noviembre de 2023. Paralelamente, el crudo estadounidense superó $100 por barril.
La próxima prueba llegará con el IPC: el mercado espera una inflación general anual de 3.4% y una subyacente de 2.4%. Posteriormente se conocerá el índice PCE, indicador preferido de la FED.
Para hogares y negocios hispanos, la combinación de diésel 24.1% más caro, petróleo sobre $100 y posibles tasas mayores puede traducirse en mayores costos de transporte, alimentos, tarjetas y préstamos empresariales. Sectores como logística, construcción y restaurantes podrían enfrentar una presión particularmente directa sobre sus márgenes.
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