El presidente Donald Trump estaría dispuesto a aceptar como préstamo un Boeing 747-8 de $400 millones, propiedad de la familia real de Qatar, para utilizarlo como Air Force One durante un periodo de transición, según fuentes cercanas al asunto.
El futuro del avión, una vez terminado su segundo mandato, sería formar parte de la fundación de su biblioteca presidencial. Aunque no se ha hecho público, el Departamento de Justicia ya habría avalado la operación a través de un memorando aprobado por la fiscal general Pam Bondi.
Trump justificó la decisión ante reporteros: “Si miras a algunos de los países árabes y los aviones que tienen estacionados junto al avión de los Estados Unidos de América, es como si viniera de otro planeta”. También declaró que los líderes de Qatar hicieron el ofrecimiento tras conocer los retrasos de Boeing: “Nos gustaría hacer algo al respecto”.
Sin embargo, las críticas no se hicieron esperar. El senador Bernie Sanders fue tajante: “NO, Donald Trump no puede aceptar un palacio volador de $400 millones”. Chuck Schumer, líder demócrata del Senado, ironizó: “No es solo soborno, es influencia extranjera de primera clase con espacio adicional para las piernas”. La aliada derechista Laura Loomer también cuestionó el gesto, calificándolo de “mancha” para la administración.
Desde Qatar, el vocero Ali Al-Ansari aseguró que la entrega del avión aún está bajo evaluación legal. Mientras tanto, Trump planea visitar Doha en los próximos días, su primer viaje internacional desde su reelección.
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, intentó calmar los ánimos: “La administración del presidente Trump está comprometida con la transparencia total”. Pero con una cifra tan elevada en juego y tantas dudas abiertas, el despegue ya promete ser turbulento.
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