Después de décadas endulzando su bebida insignia con jarabe de maíz de alta fructosa, Coca-Cola cambiará de fórmula para el mercado estadounidense. Sin embargo, el anuncio no surgió de una estrategia nutricional, sino de una presión inusual: un post en Truth Social del presidente Donald Trump.
“Como habrán visto la semana pasada, apreciamos el entusiasmo del presidente por nuestra marca Coca-Cola”, declaró el CEO James Quincey, durante la conferencia telefónica en la que anunció que la compañía lanzará una Coca-Cola con azúcar de caña en EE. UU. este otoño. Aunque investigaciones no respaldan que el azúcar de caña sea una alternativa más saludable, el gesto parece responder tanto a preferencias políticas como a demandas culturales y comerciales.
Durante años, la llamada “Coca-Cola mexicana”, elaborada con azúcar de caña, ha ganado terreno en EE. UU. gracias a tiendas como Costco y Target. Ahora, la compañía busca capitalizar esa tendencia y expandir opciones. Según Quincey, la nueva oferta “complementará la sólida cartera principal de la compañía y ofrecerá más opciones para todas las ocasiones y preferencias”.
El movimiento también coincide con el rechazo del secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. al jarabe de maíz, al que culpa por enfermedades crónicas. Sin embargo, los aranceles sobre el azúcar importado hacen que el cambio resulte más costoso. Aun así, Quincey afirmó: “Es una buena señal que la industria, incluidos nosotros, estemos probando muchas cosas diferentes en lo que respecta al azúcar de caña”.
PepsiCo no se queda atrás. Esta semana anunció Pepsi Prebiotic Cola, con cinco gramos de azúcar de caña. La guerra de las gaseosas acaba de entrar en una nueva fase.
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