Durante la esperada conferencia conjunta, el presidente Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciaron un acuerdo histórico que suaviza los temores de un conflicto económico a gran escala. En palabras de Trump: “Es un acuerdo muy poderoso, es un acuerdo muy grande, es el más grande de todos los acuerdos”.
Reducción de aranceles y gigantesco compromiso europeo
El pacto impone un arancel del 15% a la mayoría de los productos europeos que ingresan a Estados Unidos, una cifra bastante menor al 30% que Trump había amenazado en una carta enviada a principios de mes como parte de su plan de “aranceles recíprocos”. A cambio, la Unión Europea se comprometió a comprar $750,000 millones en energía estadounidense y a realizar inversiones por $600,000 millones en territorio norteamericano.
“Me gustaría llegar a un acuerdo, creo que es bueno para ambos, pero diría ‘50-50’”, había afirmado Trump momentos antes del anuncio, resaltando las dudas que aún persistían. También mencionó tener “tres o cuatro puntos conflictivos”, sin precisar detalles.
Pese a la amenaza previa, Bruselas se mostró dispuesta a ceder. Aunque en su momento advirtió sobre contramedidas e incluso consideró activar su “Instrumento Anticoerción”, finalmente aceptó ciertos niveles de aranceles generales, buscando proteger industrias claves mediante tipos reducidos.
El acuerdo llega en un momento clave para Trump, quien remarcó que la Unión Europea representa “el mayor problema y la gente no se da cuenta”.
Con una relación comercial valorada en $1.97 billones en 2024, la magnitud del pacto redefine el equilibrio económico entre ambos bloques. La UE, que mantiene un superávit global de €50,000 millones con Estados Unidos, optó por una solución negociada en lugar de una guerra comercial.
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