Los inversores en Wall Street y los analistas de todo el mundo siguieron con lupa el discurso de Jerome Powell en Jackson Hole, conscientes de que cada matiz puede adelantar la dirección de la política monetaria en un momento de elevada incertidumbre para la economía estadounidense.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, señaló este viernes que las condiciones económicas “podrían justificar” futuros recortes en las tasas de interés, aunque insistió en que el banco central procederá “con cuidado” ante la elevada incertidumbre que enfrenta la economía estadounidense.
En su discurso en el encuentro anual de Jackson Hole, Powell subrayó que la economía sigue mostrando resiliencia y el mercado laboral permanece sólido, pero alertó que los riesgos a la baja están aumentando. Al mismo tiempo, advirtió que los aranceles impulsados por la administración Trump podrían reactivar la inflación, un escenario de estanflación que la FED buscará evitar.
Los comentarios fueron interpretados como la señal más cercana a un recorte de tasas en septiembre, reunión prevista para los días 16 y 17. La reacción de los mercados fue inmediata: el Dow Jones subió más de 600 puntos y los rendimientos de los bonos del Tesoro a 2 años cayeron al 3.71%.
La FED mantiene su tasa de referencia en el rango de 4,25% a 4,50% desde diciembre, un nivel que considera restrictivo pero que le otorga margen para ajustar la política monetaria. Powell reiteró que las decisiones se tomarán con base en los datos y defendió la independencia del banco central frente a la presión política.
En particular, evitó responder directamente a las exigencias del presidente Donald Trump, quien ha pedido recortes agresivos. No obstante, Powell insistió en que “los miembros del FOMC nunca se desviarán de su enfoque basado en la evaluación de datos y riesgos”.
El discurso también abordó la revisión quinquenal del marco de política monetaria. La FED reafirmó su meta de inflación del 2% tras reconocer los errores del cambio de estrategia en 2020, cuando se permitió un “objetivo de inflación promedio flexible” que coincidió con el repunte más fuerte de precios en 40 años. Powell admitió que la experiencia demostró el alto costo social de la inflación, especialmente para los hogares de bajos ingresos.
Para la comunidad hispana en EE.UU., la señal de que se acerca un recorte de tasas es doblemente relevante. Por un lado, podría aliviar la carga de las hipotecas y créditos al consumo, un factor clave para familias trabajadoras en estados como Texas, Florida y California. Por otro, si los aranceles mantienen la presión sobre la inflación, el encarecimiento de bienes básicos seguiría golpeando a los sectores de menores ingresos, donde los hispanos están sobrerrepresentados.
Con el mercado pendiente, Powell dejó claro que la Reserva Federal no se precipitará: “El cambiante equilibrio de riesgos puede justificar un ajuste de nuestra postura, pero debemos avanzar con cautela”.
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