Las acciones estadounidenses cerraron con resultados mixtos el martes, en una jornada marcada por una nueva toma de ganancias en el sector de semiconductores y por el descenso de los precios del petróleo, un factor que ayudó a contener las pérdidas en el mercado.
El S&P 500 retrocedió 0.26% y terminó en 7,386.65 puntos, mientras que el Nasdaq Composite, con fuerte presencia tecnológica, cayó 0.97% hasta 25,678.82. En contraste, el Dow Jones logró avanzar 86.10 puntos, equivalente a 0.17%, para cerrar en 50,872.11.
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La principal presión provino nuevamente de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial y los semiconductores. El ETF iShares Semiconductor (SMH) perdió 1% después de haber repuntado 6% el lunes. Empresas como Micron Technology y Broadcom también retrocedieron alrededor de 1%, reflejando la cautela de los inversionistas tras la fuerte volatilidad registrada la semana pasada.
Los movimientos se producen después de que el mercado comenzara a cuestionar si el crecimiento de las acciones ligadas a la inteligencia artificial ha sido demasiado acelerado. Algunas compañías del sector llegaron a sufrir caídas cercanas al 20% en apenas dos sesiones durante la semana anterior.
Por otro lado, los precios del petróleo ofrecieron cierto alivio. El crudo West Texas Intermediate (WTI) cayó 3.4% y cerró en $88.20 por barril. La baja estuvo relacionada con expectativas de una posible mejora en la situación geopolítica en Medio Oriente y con señales de que el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz comienza a normalizarse.
La caída del petróleo favoreció principalmente a sectores más sensibles a los costos energéticos. Las empresas de materiales, consumo discrecional y bienes raíces mostraron mejor desempeño, mientras que el sector energético del S&P 500 cayó 1.6% debido al retroceso de los precios del crudo.
Los inversionistas también mantienen la atención sobre uno de los eventos financieros más esperados del año: la salida a bolsa de SpaceX. La compañía busca una valoración cercana a $1.75 billones y su debut podría convertirse en la mayor oferta pública inicial de la historia.
Además, OpenAI presentó de forma confidencial la documentación necesaria para salir a bolsa, reforzando el entusiasmo alrededor del sector de inteligencia artificial.
Sin embargo, algunos analistas creen que estas gigantescas operaciones podrían absorber liquidez del mercado en el corto plazo. Por ahora, Wall Street parece estar entrando en una fase de mayor cautela, mientras los inversionistas evalúan si el auge de la inteligencia artificial todavía tiene espacio para seguir impulsando las valoraciones bursátiles.
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