Septiembre arranca con un Capitolio cargado de tensiones tras el receso de verano. Lo que debería ser una vuelta ordenada al trabajo legislativo se ha convertido en un hervidero de disputas que van desde el gasto público hasta la polémica sobre Jeffrey Epstein. Con un calendario apretado y la presión de la Casa Blanca, el Congreso enfrenta semanas cruciales que podrían definir el rumbo político y económico de Estados Unidos.
La cuenta regresiva para evitar un cierre
El mayor desafío inmediato es evitar la paralización del gobierno el 30 de septiembre, cuando se agoten los fondos federales. Republicanos y demócratas deben pactar una medida de gasto a corto plazo, pero las negociaciones se complican por los intentos de Donald Trump de recortar partidas previamente aprobadas. Este verano, se bloquearon $9,000 millones en ayuda exterior, y el presidente ya notificó que impedirá otros $4,900 millones. El senador demócrata Chris Murphy acusó a Trump de querer llevar al país al borde del abismo: “Trump apoya un cierre del gobierno”.
Las nominaciones pendientes del gabinete también han reavivado la ira republicana en el Senado. Frustrados por la táctica dilatoria de los demócratas, algunos buscan modificar las reglas para acelerar confirmaciones. Trump agitó la confrontación con un mensaje incendiario contra Chuck Schumer: “¡IRSE AL INFIERNO!”. Al mismo tiempo, Lindsey Graham insiste en que se vote su proyecto bipartidista de sanciones que impondría fuertes aranceles a quienes respalden a Rusia. Aunque cuenta con 85 senadores a favor, los líderes republicanos prefieren esperar el aval presidencial antes de dar el paso.
Escándalos, investigaciones y reformas pendientes
En la Cámara de Representantes, los desacuerdos internos se intensifican. El caso Epstein vuelve a escena con legisladores de ambos partidos reclamando transparencia en los archivos del Departamento de Justicia. Ro Khanna y Thomas Massie lideran un proyecto que, según las víctimas, es crucial para esclarecer años de abusos encubiertos.
Mientras tanto, el Comité de Supervisión retomará entrevistas sobre el estado mental de Joe Biden durante su presidencia, con vistas a audiencias públicas en otoño. También se espera una tormenta política tras la destitución de Susan Monarez como directora de los CDC, en medio de acusaciones de que se le exigía “aprobar directivas poco científicas e imprudentes”.
A todo esto se suma el debate sobre la compraventa de acciones por legisladores. El proyecto de Josh Hawley busca prohibir que congresistas y futuros presidentes operen en bolsa, aunque llama la atención que excluya a Trump, generando críticas de oportunismo.
Para la comunidad latina en EE. UU., estas tensiones en Washington no son simples batallas políticas: un cierre del gobierno afectaría directamente programas sociales, subsidios y trámites migratorios de los que dependen miles de familias. La incertidumbre legislativa podría convertirse en un golpe tangible para quienes ya viven bajo mayor vulnerabilidad económica y social.
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