El ambiente cambió drásticamente para una de las cadenas más icónicas de Estados Unidos. Tras meses de dudas, Macy’s sorprendió al mercado con resultados que superaron ampliamente las previsiones y encendieron la euforia en la bolsa.
En su segundo trimestre fiscal, la compañía reportó ganancias ajustadas de 41 centavos por acción, más del doble de los 18 centavos que esperaba Wall Street. Los ingresos sumaron $4,810 millones, frente a los $4,760 millones anticipados, aunque por debajo de los $4,940 millones del año pasado. La utilidad neta fue de $87 millones, frente a los $150 millones del mismo período de 2023.
La reacción fue inmediata: las acciones cerraron con un alza del 20%. El director ejecutivo Tony Spring aseguró que “estamos bien posicionados en este momento para el entorno en el que nos encontramos para ganar participación, cumplir con nuestros clientes y brindar una mejor experiencia”. Añadió que “los aranceles son reales, son parte del negocio, pero tenemos factores favorables que intentamos mitigar”.
Macy’s también elevó sus previsiones anuales. Ahora espera ganancias ajustadas de entre $1.70 y $2.05 por acción e ingresos de entre $21,150 y $21,450 millones. Las 125 tiendas renovadas destacaron con un crecimiento de 1.1% en ventas comparables, mientras que Bloomingdale’s subió 3.6% y Bluemercury 1.2%.
El director financiero Tom Edwards advirtió que evalúan ajustes selectivos de precios por los aranceles impulsados por Donald Trump, aunque descartó una estrategia generalizada.
Para la comunidad latina en EE. UU., base clave en el consumo minorista, el repunte de Macy’s puede ser un arma de doble filo: garantiza más opciones en moda y estilo, pero anticipa incrementos de precios que podrían golpear con mayor fuerza a familias de ingresos medios.
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