Los planes de expansión tecnológica de Apple volvieron a toparse con un obstáculo inesperado en uno de sus mercados más estratégicos. Lo que parecía un lanzamiento impecable terminó convertido en un retraso lleno de incertidumbre, al menos en el gigante asiático.
El esperado iPhone Air, presentado esta misma semana como la reinvención más ambiciosa del dispositivo desde el iPhone X de 2017, no llegará a tiempo a los consumidores chinos. La razón: las autoridades locales aún no han autorizado el uso de la eSIM que reemplaza por completo a las tradicionales tarjetas físicas. “Estamos trabajando para que el dispositivo esté disponible en China lo antes posible”, informó la compañía en un comunicado que confirmaba el aplazamiento.
Con apenas 5.6 milímetros de grosor, el iPhone Air fue diseñado exclusivamente para operar con eSIM. Tim Cook explicó que esta innovación permitió optimizar la duración de la batería: “Es solo eSIM, por lo que pudimos tomar la batería y extenderla a áreas que anteriormente tenían la celda física”. Sin embargo, la apuesta que Apple promocionó como una ventaja clave se transformó en un freno en China, donde los operadores necesitan licencias especiales que aún no han sido otorgadas.
El dispositivo debía estar disponible para pedidos anticipados desde este viernes a las 2 a. m. EST y salir a la venta el 19 de septiembre, pero la página oficial en China ahora advierte que la fecha será “actualizada más adelante”. El soporte técnico de China Mobile, China Telecom y China Unicom sigue pendiente de la aprobación estatal.
Este retraso refleja no solo la vulnerabilidad de Apple frente a la estricta regulación china, sino también el complejo equilibrio que enfrentan las empresas tecnológicas estadounidenses para expandirse en mercados estratégicos donde la política pesa tanto como la innovación.
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