Las demoras en los controles de seguridad se intensificaron este lunes en varios aeropuertos de Estados Unidos, en medio de la falta de personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), derivada del cierre parcial del gobierno federal.
En terminales clave como Atlanta, Nueva York y Houston, pasajeros enfrentaron esperas inusualmente largas, en un contexto donde miles de agentes continúan trabajando sin recibir pago por segunda vez durante esta crisis presupuestaria.
Andrew Leonard, quien tenía un vuelo temprano desde el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, vivió de primera mano la congestión. Tras llegar antes del amanecer, apenas logró avanzar a tiempo hacia su puerta de embarque.
“Vuelo desde esta terminal todo el tiempo y esto es una locura”, dijo Leonard, un profesor de artes escénicas de 34 años de Nueva York que se dirigía a Seattle antes de unas vacaciones familiares en Hawái.
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Escasez de personal agrava la crisis
La escasez de personal se ha agravado por la salida de cientos de trabajadores, según el sindicato que representa a los empleados federales. Más de 50,000 agentes han seguido operando sin su compensación habitual desde mediados de febrero, cuando comenzó el cierre.
Ante la presión, la Casa Blanca optó por movilizar recursos adicionales. El coordinador fronterizo, Tom Homan, señaló que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) serían enviados a aeropuertos para aliviar la carga operativa.
Según explicó, estos funcionarios asumirán tareas complementarias para permitir que el personal especializado de la TSA se concentre en la revisión de pasajeros. “ayudarán a la TSA a agilizar los controles”, incluso vigilando las puertas de salida para que los agentes de la TSA puedan revisar a los viajeros. “Simplemente estamos ahí para ayudar a la TSA a hacer su trabajo en áreas que no requieren su experiencia especializada”.
La falta de financiamiento responde al estancamiento en el Congreso, donde legisladores negocian cambios en políticas de inmigración como condición para aprobar recursos destinados al Departamento de Seguridad Nacional.
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Interrupciones elevan presión en el sistema aéreo
El impacto ya genera críticas desde la industria aérea, donde ejecutivos advierten que la repetición de cierres está deteriorando la operación del sistema de transporte y afectando la experiencia de los pasajeros.
Además, la situación se agrava por incidentes adicionales en la región de Nueva York. El aeropuerto LaGuardia suspendió operaciones tras un choque entre una aeronave regional y un vehículo de emergencia, lo que desvió tráfico hacia otras terminales.
En paralelo, Newark también enfrentó interrupciones luego de que la torre de control fuera evacuada por un incidente técnico, aumentando la presión sobre el sistema aeroportuario.
Para trabajadores y familias —incluidos muchos hispanos que dependen de empleos en aeropuertos, aerolíneas y servicios asociados— la falta de pagos y la inestabilidad operativa elevan la incertidumbre económica, justo en sectores donde los ingresos suelen ser sensibles a interrupciones prolongadas.
Mientras no haya un acuerdo en Washington, las filas, retrasos y cancelaciones podrían seguir siendo parte del panorama para millones de viajeros en el país.








