En una exclusiva franja de la costa de Florida, una residencia de lujo con vistas directas al agua busca un nuevo dueño dispuesto a pagar una fortuna. La propiedad, de casi 9,500 pies cuadrados, incluye cuatro dormitorios, siete baños, dos medios baños y hasta un elevador para barcos, un detalle que la conecta directamente con el estilo de vida de quienes dominan el mar y la discreción.
Lo que hace aún más llamativo el anuncio es que esta casa, situada en 100 Harbor Way en Jupiter Island, perteneció nada menos que a Bill Gates. El cofundador de Microsoft adquirió la propiedad en 2009 por $5 millones a través de una firma registrada en Washington. Permaneció en sus manos hasta 2018, cuando fue vendida por $4 millones, de acuerdo con los registros del condado de Martin. Ahora, su valor de reventa alcanza los $23.5 millones, según la agente Susan Hemmes de One Sotheby’s International Realty.
No es la única conexión de Gates con Treasure Coast. También compró en 2009 una villa de estilo europeo en Hobe Sound por $5 millones, que más tarde revendió en 2013 por la misma suma.
Hoy, Gates figura como la persona número 14 más rica de Estados Unidos, con un patrimonio de $107,000 millones, según Forbes. Aunque ya no lidera el ranking como en décadas anteriores, ha dejado claro su plan: “Durante los próximos 20 años, donaré prácticamente todo mi patrimonio a través de la Fundación Gates para salvar y mejorar vidas en todo el mundo”, escribió en Gates Notes.
La venta de esta mansión es un recordatorio del alcance de sus inversiones, pero también de cómo incluso las propiedades de lujo forman parte de una estrategia de vida que se entrelaza con su visión filantrópica.
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