En una semana marcada por la incertidumbre y con el flujo habitual de estadísticas en pausa por el cierre del gobierno, una sola lectura del mercado laboral encendió las alarmas y reacomodó apuestas en la Reserva Federal. La foto es parcial, pero el mensaje que dejó no pasó desapercibido.
ADP informó que las nóminas privadas cayeron en septiembre en 32,000 puestos ajustados estacionalmente, la mayor baja desde marzo de 2023 y muy lejos del consenso de Dow Jones, que anticipaba +45,000.
Para agravar el panorama, agosto fue revisado desde +54,000 a -3,000. En medio del “apagón” estadístico, sin reporte semanal de subsidios ni el informe de empleo del BLS si no hay acuerdo presupuestario, el dato de ADP gana peso antes de la reunión de la FED del 28 y 29 de octubre, cuando el mercado descuenta otro recorte de 0.25 puntos.
Educación y salud sumaron 33,000 puestos por la reapertura de escuelas y el tirón sanitario, pero ocio y hospitalidad restó 19,000; “otros servicios”, -16,000; servicios profesionales y empresariales, -13,000; comercio, transporte y servicios públicos, -7,000; y construcción, -5,000. En el agregado, los proveedores de servicios perdieron 28,000 empleos y los productores de bienes, 3,000. Por tamaño, las firmas con menos de 50 empleados recortaron 40,000 plazas, mientras las de 500 o más añadieron 33,000.
“A pesar del fuerte crecimiento económico que vimos en el segundo trimestre, la publicación de este mes valida aún más lo que hemos estado viendo en el mercado laboral, que los empleadores estadounidenses han sido cautelosos con la contratación”, dijo la economista jefe de ADP, Nela Richardson. Con un PIB que avanzó 3.8% en el segundo trimestre y un seguimiento de la FED de Atlanta que proyecta 3.9% en el tercero, la brecha entre actividad y empleo preocupa.
“Mi perspectiva base no prevé una mayor debilidad del mercado laboral, pero existen riesgos”, declaró la presidenta de la Reserva Federal de Boston, Susan Collins. “En particular, veo un mayor riesgo de que la demanda laboral sea significativamente inferior a la oferta, lo que provocaría un aumento más significativo e indeseado de la tasa de desempleo”.
Los salarios crecieron 4.5% interanual en septiembre, casi sin cambios, mientras que quienes cambiaron de empleo vieron moderarse su alza a 6.6%. En un ciclo que se enfría, la comunidad latina —con fuerte presencia en construcción, ocio y hospitalidad— podría sentir antes los ajustes. Su resiliencia y participación emprendedora serán clave para amortiguar la desaceleración y sostener el consumo en múltiples estados.
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