Durante años, Walmart fue sinónimo de bajos sueldos y alta rotación, una fórmula que parecía inamovible. Sin embargo, lo que comenzó como una apuesta arriesgada terminó convirtiéndose en un caso de éxito empresarial que hoy estudian ejecutivos de todo el mundo. La decisión de mejorar las condiciones laborales, que en su momento desplomó las acciones de la compañía, marcó el inicio de una transformación profunda en el mayor empleador privado de Estados Unidos.
La apuesta que cambió el rumbo
En 2015, Walmart sorprendió al mercado al anunciar un aumento salarial a $9 por hora para casi la mitad de sus más de 1 millón de empleados estadounidenses. La reacción fue inmediata: sus acciones cayeron 10%, borrando $21,500 millones en valor de mercado. Aun así, su director ejecutivo, Doug McMillon, mantuvo el rumbo. Tras escuchar las quejas de los trabajadores sobre salarios, horarios y caos en las tiendas, decidió rediseñar el modelo interno de la compañía.
El plan se centró en elevar los sueldos, reducir la rotación, mejorar la organización de las tiendas y capacitar a los empleados para ascensos. Aunque el costo inicial fue alto —unos $2,700 millones en dos años—, la apuesta rindió frutos: las ventas se recuperaron y la empresa se fortaleció en el comercio electrónico. Desde entonces, las ventas de Walmart en EE. UU. han crecido cada año y, en 2024, sus ingresos globales alcanzaron los $681,000 millones.
De crisis a un caso de estudio
El giro fue tan significativo que la Escuela de Negocios de Harvard convirtió la experiencia de Walmart en un estudio de caso. Hubert Joly, exdirector de Best Buy y profesor en Harvard, aseguró que el ejemplo demuestra el valor de invertir en los trabajadores. “Mi objetivo es inspirar a más líderes a tener el valor y las herramientas para tomar decisiones así”, explicó.
Hoy, Walmart emplea a 1.5 millones de trabajadores por hora en EE. UU. con un salario promedio de $18.25, muy por encima de los $12 que pagaba en 2015. También ofrece licencias parentales, educación universitaria gratuita y programas de formación que han mejorado su retención laboral más de 10%.
Un modelo en evolución
Pese a sus avances, la compañía enfrenta nuevos retos. Con la automatización de almacenes y el uso creciente de inteligencia artificial, se espera que la plantilla global de 2.1 millones de empleados se mantenga estable, incluso con el aumento de ingresos. Para equilibrar costos, Walmart redujo el salario inicial en tiendas a $14, aunque mantiene beneficios como bonos y vías claras de ascenso.
“Queremos estar un poco por encima del promedio salarial”, afirmó McMillon. “El sueldo importa, pero lo que construye una empresa sólida es un sistema que mantenga a la gente motivada y creciendo dentro de la organización”.
El caso Walmart ilustra cómo una estrategia que fue criticada por los inversores terminó redefiniendo la relación entre productividad, estabilidad y compromiso laboral en el sector minorista.
El impacto de la comunidad latina en esta transformación también es notable. En muchas tiendas del país, los trabajadores latinos se han convertido en pieza clave del nuevo modelo, asumiendo puestos de liderazgo y aportando diversidad a la cultura corporativa. Su presencia ha fortalecido la conexión de Walmart con millones de clientes hispanos, consolidando a esta comunidad como motor económico y humano dentro de la empresa.
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