La expectación crece en torno a la expansión tecnológica de Google, que ha logrado fusionar su visión en inteligencia artificial con un ritmo de ingresos que parece desafiar los límites del mercado digital. Lo que comenzó como una apuesta por fortalecer sus servicios en la nube se ha convertido en un motor de ganancias que sorprende incluso a los analistas más optimistas.
Alphabet, empresa matriz de Google, reportó un incremento del 16% en sus ingresos durante el tercer trimestre, impulsado por el auge de la publicidad digital y la computación en la nube. Las ventas alcanzaron un máximo histórico de $102,300 millones, superando las previsiones de Wall Street, mientras que las ganancias netas se elevaron a cerca de $35,000 millones, un salto del 33% respecto al año anterior. Tras el anuncio, las acciones subieron casi 4% en las operaciones posteriores al cierre.
El gasto en inteligencia artificial sigue siendo colosal: Alphabet elevó sus proyecciones de inversión para este año a entre $91,000 y $93,000 millones, frente a los $52,500 millones de 2024. Gran parte de ese dinero se destina a construir centros de datos que alimentan los modelos de IA detrás de su chatbot Gemini y el nuevo “Modo IA” del buscador.
En el terreno legal, Google sorteó sanciones severas en una demanda federal por monopolio en búsquedas. El juez Amit Mehta determinó que la empresa no puede pagar para ser el motor de búsqueda exclusivo en dispositivos, pero rechazó castigos más duros como la venta de Chrome. Analistas consideran el fallo una victoria para Google y Apple, que mantiene su acuerdo anual de más de $20,000 millones para usar Google como buscador predeterminado en Safari.
Mientras enfrenta nuevos litigios por su dominio en la publicidad digital, Google refuerza su liderazgo tecnológico y financiero, consolidando un ecosistema que continúa redefiniendo el futuro de la inteligencia artificial y el negocio global de internet.
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