El Capitolio vivió una noche de alto voltaje político luego de que ocho senadores del bloque demócrata decidieran aliarse con los republicanos para aprobar una medida que reabrirá temporalmente el gobierno federal. El pacto, concebido como un respiro tras más de un mes de cierre, dejó al descubierto profundas fisuras dentro del Partido Demócrata y desató duras críticas de quienes consideran que se trata de una “rendición prematura” frente a la administración Trump.
Ruptura en el bloque demócrata
El acuerdo aprobado el domingo reabre el gobierno hasta el 30 de enero y garantiza el pago a los trabajadores federales, además de restaurar programas clave como el de Asistencia Nutricional Suplementaria, que beneficia a más de 40 millones de estadounidenses. La propuesta también incluye tres proyectos de financiación anual y la promesa republicana de someter a votación en diciembre la extensión de los subsidios de la Ley de Cuidado de la Salud Asequible (ACA), que expiran a finales de 2025.
Sin embargo, la decisión de los ocho senadores —entre ellos Angus King, Tim Kaine, Catherine Cortez Masto y John Fetterman— fue recibida con indignación dentro del partido. “Este acuerdo de esta noche es una victoria para el pueblo estadounidense”, defendió King, al afirmar que el cierre “no estaba logrando su objetivo y perjudicaba a mucha gente”. Pero sus palabras no convencieron a figuras como Bernie Sanders, quien calificó la votación como “muy, muy mala”.
Críticas y fracturas internas
El presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, elogió a quienes “se mantuvieron firmes”, mientras que la senadora Tammy Baldwin sostuvo que un compromiso sin garantías “no me basta”. Desde el ala progresista, el representante Greg Casar fue tajante: “Aceptar solo una promesa vacía de los republicanos no es un compromiso, es una capitulación”.
El líder demócrata Chuck Schumer, que esta vez encabezó la oposición, advirtió que el acuerdo “no hace nada para resolver la crisis sanitaria”. En contraste, el senador Kaine defendió su voto señalando que logró incluir una cláusula que protege a miles de empleados federales de nuevos despidos hasta enero.
La votación final fue de 60 a 40, alcanzando el mínimo requerido apenas minutos antes de la medianoche. El último voto decisivo provino del republicano John Cornyn, quien llegó al Capitolio justo a tiempo para asegurar la aprobación.
Aunque la medida garantiza la reapertura del gobierno, el costo político para los demócratas es evidente. La fractura interna ha reavivado el debate sobre la dirección del partido frente a Trump y sobre cómo equilibrar la negociación con la firmeza ideológica. En medio del desgaste, el Senado logró poner fin al cierre, pero a un precio que podría extenderse más allá de los pasillos del Congreso y resonar en las urnas de 2028.
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