En un contexto en el que coleccionistas, casas de subastas e inversionistas observan con cautela la evolución del mercado del arte, una transacción inesperada logró captar la atención global y encender señales de optimismo después de varios años de desaceleración. La expectación por una obra excepcional terminó convirtiéndose en un momento histórico.
El “Retrato de Elisabeth Lederer”, de Gustav Klimt, alcanzó $236.4 millones de dólares en Sotheby’s, convirtiéndose en la segunda obra más cara jamás vendida en subasta. La cifra, muy por encima de su estimación inicial de más de $150 millones, representa además el precio más alto registrado en la historia de Sotheby’s.
La venta se resolvió tras 20 minutos de pujas intensas, según la casa, con al menos seis interesados compitiendo. El comprador, cuya identidad permanece reservada, participó por teléfono en conversación directa con Julian Dawes, vicepresidente de Arte Impresionista y Moderno.
Charles Stewart, director ejecutivo de Sotheby’s, celebró el resultado al afirmar que las ventas nocturnas fueron “un rotundo éxito y envían una señal contundente para el mercado del arte”. Destacó también que la gran afluencia de público en su sede del edificio Breuer evidenció un interés renovado por piezas maestras.
La subasta del Klimt coincidió con la semana más relevante del año para el sector, en la que se proyecta que las ventas totales superen $1,400 millones e incluso alcancen los $2,000 millones, más del doble de lo logrado el año anterior.
La presencia de colecciones privadas excepcionales reforzó esa tendencia, entre ellas la del magnate Leonard Lauder, cuyo conjunto de obras —valorado en más de $400 millones— incluía dos paisajes de Klimt vendidos por $86 millones y $68 millones respectivamente.
La efervescencia continuó con otras piezas. En Sotheby’s, la escultura “América” de Maurizio Cattelan, un inodoro de oro macizo de 100 kilos, se vendió por $12.1 millones, superando su puja inicial pero quedando por debajo de expectativas. Christie’s, por su parte, sumó $747 millones en ventas esta semana, destacando un Rothko adjudicado por $62.2 millones y un Picasso por $45.5 millones.
El repunte confirma que, incluso en tiempos de volatilidad económica, el mercado del arte conserva su capacidad de revitalizarse cuando obras extraordinarias vuelven a escena y encuentran compradores dispuestos a elevar las pujas sin límites.
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