Un juez del Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos otorgó más tiempo a la administración de Donald Trump para organizar el proceso de devolución de aranceles que la Corte Suprema invalidó recientemente, un monto que podría alcanzar unos $166,000 millones.
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El juez Richard Eaton modificó una orden emitida días antes que obligaba al gobierno a iniciar de inmediato los reembolsos. La nueva resolución reconoce las dificultades operativas señaladas por las autoridades para gestionar una devolución de tal magnitud.
En documentos presentados ante el tribunal, el gobierno explicó que el sistema de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) no está diseñado para procesar un volumen tan grande de devoluciones. Los aranceles ahora anulados se aplicaron a más de 53 millones de registros de importación, lo que implicaría revisar millones de transacciones antes de calcular los pagos correspondientes.
Un funcionario de la agencia indicó en el expediente judicial que la entidad nunca ha tenido que procesar una cantidad de reembolsos comparable, lo que obliga a desarrollar procedimientos técnicos antes de iniciar los pagos.
Durante el litigio inicial sobre los aranceles, los abogados del gobierno argumentaron que las empresas podrían recuperar los montos pagados —incluidos intereses— si los tribunales determinaban que los gravámenes eran ilegales. Sin embargo, tras el fallo de la Corte Suprema el mes pasado, el propio Trump cuestionó públicamente que el tribunal no estableciera instrucciones específicas sobre cómo debía ejecutarse la devolución.
El proceso también se complica por la gran cantidad de demandas presentadas por compañías afectadas. Más de 2,200 empresas han acudido a los tribunales para recuperar el dinero pagado bajo esos aranceles, que formaron parte de la estrategia comercial adoptada por la administración Trump frente a varios socios comerciales.
Para agilizar el proceso, Eaton decidió avanzar inicialmente con un caso representativo: una empresa del sector de filtración industrial que pagó más de $11 millones en aranceles. El objetivo es establecer un precedente que permita definir cómo se manejarán los demás reclamos.
Los aranceles impactaron a miles de importadores estadounidenses en sectores como maquinaria, componentes industriales, autopartes y productos tecnológicos. Muchas empresas trasladaron esos costos a la cadena de suministro o a los consumidores finales.
El eventual reembolso podría tener implicaciones para pequeñas y medianas empresas que dependen de productos importados, incluidos numerosos distribuidores y negocios minoristas donde empresarios hispanos participan activamente. Para estos actores, recuperar parte de los pagos realizados podría aliviar costos acumulados durante años de tensiones comerciales y márgenes más ajustados.
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