En distintos rincones del país, cada vez más familias buscan respuestas frente a dificultades de atención, conducta o rendimiento escolar, en un contexto donde la presión académica y las exigencias del día a día influyen en las decisiones sobre la salud mental infantil. Entre consultas médicas, advertencias de escuelas y la urgencia por encontrar soluciones inmediatas, muchos padres se enfrentan a un camino lleno de dudas y recomendaciones que puede transformar profundamente la forma en que sus hijos transitan la niñez.
Una infancia marcada por frascos de pastillas
Investigaciones muestran que muchos menores que toman medicación para el TDAH terminan recibiendo también antipsicóticos y otros psicofármacos potentes. En numerosos casos, esos fármacos extra se prescriben para intentar controlar efectos secundarios como el insomnio, pese a que “necesitamos estudios a largo plazo que sigan a jóvenes para comprender plenamente los efectos de los medicamentos psiquiátricos en el cerebro en desarrollo”, advirtió el especialista Mark Olfson. Se calcula que alrededor de 7.1 millones de menores en Estados Unidos tienen diagnóstico de TDAH, y cerca de la mitad toma medicación.
La escalera de la polimedicación
Un análisis de datos de Medicaid mostró que los menores que empezaron a tomar medicación para el TDAH tenían cinco veces más probabilidades de recibir psicofármacos adicionales en los cuatro años siguientes. Más del 23% de ese grupo —más de 39,000 menores— terminó usando al menos dos medicamentos psiquiátricos en 2023, y más de 4,400 llegaron a combinar cuatro fármacos distintos.
Para el psiquiatra infantil Javeed Sukhera, según dijo al WSJ: “es muy raro que dos o más medicamentos en niños sean útiles y existen preocupaciones sobre la seguridad, porque puede haber efectos adversos aditivos”. Advierte además que muchos menores que toman varios fármacos nunca han pasado por una evaluación exhaustiva, mientras otros reciben pastillas para síntomas que en realidad pueden ser reacciones a entornos escolares rígidos o a traumas no abordados.
Falta de terapia y trauma ignorado
Aunque las guías pediátricas recomiendan comenzar con terapia conductual, una parte importante de los menores recibe medicación a las pocas semanas del diagnóstico. Padres relatan listas de espera interminables y un “desierto de salud mental” que los empuja a aceptar recetas rápidas. Algunos profesionales señalan que traumas y situaciones familiares extremas se etiquetan como TDAH y se tratan con pastillas, en lugar de trabajar el origen del sufrimiento.
Expertos alertan que se ha creado un escenario en el que algunos niños que realmente necesitan medicación corren el riesgo de perderla por la desconfianza generalizada, mientras que otros quedan atrapados en combinaciones de cinco, seis o siete fármacos.
Entre quienes pasaron por años de tratamientos encadenados hay adultos que hoy afirman que “eso no ataca las causas fundamentales” y que se sienten como “el verdadero conejillo de indias” de un modelo que todavía no sabe qué huella dejarán esos fármacos en el cerebro con el paso del tiempo.
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