En una jornada marcada por un giro brusco en el sentimiento del mercado, las acciones de Intel retrocedieron con fuerza el lunes, borrando casi por completo el entusiasmo que se había desatado a finales de la semana anterior. El cambio repentino se produjo pese a que los comentarios de analistas mantenían abiertas las expectativas sobre un posible acercamiento entre el gigante estadounidense y uno de los clientes más influyentes del sector tecnológico.
El repunte del viernes, cuando las acciones de Intel subieron 10%, estuvo impulsado por una publicación del analista Ming-Chi Kuo, de TF International Securities, quien afirmó en X que la compañía podría iniciar envíos de su procesador M de gama baja a Apple entre el segundo y tercer trimestre de 2027. Según sus investigaciones, “la visibilidad de que Intel se convierta en un proveedor de nodos avanzados para Apple ha mejorado significativamente recientemente”. Kuo precisó que el calendario dependerá del desarrollo del kit de diseño de procesos de Intel, previsto para principios de 2026.
Aun así, el analista advirtió que Apple seguirá siendo “muy dependiente” de TSMC en el “futuro previsible”, enfatizando que los volúmenes asociados al procesador M de gama baja son “relativamente pequeños” y sin impacto material para la empresa taiwanesa. También sostuvo que un eventual acuerdo representaría un respaldo al impulso de la administración Trump para que más producción tecnológica se realice en Estados Unidos.
Paul Markham, director de inversiones en GAM Global Equities, añadió que “Apple es un importante cliente de referencia potencial cuya presencia valida la oferta de fundición de alto rendimiento de Intel”. En su visión, “si Intel lo logra, existe el potencial de ganar negocios de mayor volumen y valor de Apple”.
La relación entre ambas compañías ha sido irregular desde su colaboración inicial en 2005, marcada por la decisión de Apple a inicios de los 2020 de abandonar los procesadores de Intel. Mientras tanto, esta última enfrenta también tensiones legales, incluida una reciente demanda presentada por TSMC por supuesta filtración de “información confidencial”.
El retroceso bursátil refleja la sensibilidad del mercado a expectativas aún inciertas y el desafío de Intel por consolidar su papel estratégico en un ecosistema dominado por competidores altamente posicionados.
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