Anthropic presentó una demanda contra el Departamento de Defensa de Estados Unidos y su secretario, Pete Hegseth, después de que el gobierno designara a la empresa de inteligencia artificial como un riesgo para la cadena de suministro del Pentágono y ordenara suspender sus contratos federales.
La compañía sostiene que la decisión representa una represalia por desacuerdos sobre cómo deberían utilizarse sus sistemas de inteligencia artificial dentro de programas militares. En la demanda presentada ante el Tribunal del Distrito Norte de California, Anthropic argumenta que la medida excede la autoridad legal del gobierno y amenaza el valor económico de una de las empresas de IA de mayor crecimiento en el país.
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El conflicto se intensificó el 27 de febrero, cuando el Pentágono clasificó formalmente a Anthropic como un riesgo para la seguridad de su cadena de suministro, una etiqueta que suele aplicarse a compañías vinculadas con gobiernos adversarios. Esa designación obliga a funcionarios del Departamento de Defensa a demostrar la existencia de una amenaza real y podría afectar a empresas que utilicen los modelos de IA Claude de Anthropic en proyectos relacionados con el gobierno.
Además, la administración ordenó a las agencias federales dejar de usar las herramientas de la compañía y les otorgó un plazo de seis meses para migrar a modelos desarrollados por otros proveedores de inteligencia artificial.
La disputa también pone en riesgo un contrato con el Pentágono valorado en hasta $200 millones de dólares. Anthropic sostiene que el gobierno no siguió los procedimientos legales adecuados para cancelar acuerdos federales con empresas privadas.
El caso ha generado un respaldo inusual dentro del sector tecnológico. Treinta y siete investigadores de inteligencia artificial de Google y OpenAI presentaron un escrito ante el tribunal en apoyo a Anthropic, advirtiendo que castigar a una empresa líder podría tener consecuencias para la competitividad científica e industrial de Estados Unidos en el desarrollo de IA.
Entre los firmantes se encuentra Jeff Dean, científico jefe del laboratorio DeepMind de Google y una de las figuras más influyentes en la estrategia de inteligencia artificial de la compañía.
El origen del conflicto se remonta a negociaciones contractuales en las que Anthropic solicitó garantías de que sus modelos de IA no serían utilizados para vigilancia doméstica masiva ni para el desarrollo de armas autónomas. El Pentágono respondió que el uso de estas herramientas siempre se mantendría dentro del marco legal y que la empresa debía confiar en las normas vigentes.
Mientras tanto, socios tecnológicos de Anthropic como Google y Microsoft han confirmado que continuarán trabajando con la empresa en proyectos comerciales que no involucren al Departamento de Defensa. El desenlace judicial podría marcar un precedente sobre hasta qué punto las compañías privadas pueden limitar el uso militar de tecnologías clave como la inteligencia artificial.
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