Durante años, el crecimiento acelerado y la innovación tecnológica dieron la impresión de que algunas marcas habían encontrado una fórmula casi infalible para expandirse. Sin embargo, los cambios en el entorno económico global, la presión competitiva y las decisiones estratégicas postergadas suelen emerger con fuerza cuando el contexto se vuelve menos favorable.
Del liderazgo del mercado a la protección por quiebra
iRobot, el fabricante de la aspiradora robótica Roomba, se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 en el tribunal de Delaware y anunció un proceso de privatización tras alcanzar un acuerdo para ser adquirida por Picea Robotics, su principal fabricante. La empresa ya había advertido en marzo sobre dudas respecto a su continuidad, mientras enfrentaba una competencia creciente de rivales de menor precio y el impacto directo de los nuevos aranceles estadounidenses.
En 2024, iRobot generó ingresos totales por $682 millones, pero sus márgenes se vieron presionados por competidores chinos como Ecovacs Robotics, que obligaron a la compañía a reducir precios y a aumentar la inversión en mejoras tecnológicas. A esto se sumó un arancel del 46% a productos importados desde Vietnam, donde se fabrican aspiradoras destinadas al mercado estadounidense, lo que incrementó los costos de la empresa en $23 millones solo en 2025, según documentos judiciales.
La situación financiera se complicó aún más tras el colapso del intento de compra por $1,400 millones por parte de Amazon, bloqueado por una investigación de competencia en Europa. iRobot acumuló alrededor de $190 millones en deuda derivados de un préstamo de 2023, utilizado para refinanciar operaciones mientras se prolongaba la incertidumbre regulatoria.
Un acuerdo que redefine el futuro de la compañía
Tras retrasarse en pagos clave, Picea adquirió la deuda de iRobot a un grupo de fondos administrados por Carlyle Group. Bajo el plan de quiebra, Picea tomará el 100% del capital de la empresa y cancelará tanto los $190 millones restantes del préstamo de 2023 como otros $74 millones adeudados bajo acuerdos de fabricación. La compañía aseguró que proveedores y acreedores recibirán el pago íntegro y que la quiebra no afectará la funcionalidad de su aplicación ni el soporte a clientes.
Picea Robotics es una empresa con sede en Shenzhen, China, especializada en el diseño y fabricación de aspiradoras robóticas y tecnología de robótica doméstica. Durante años ha operado como fabricante por contrato para marcas internacionales, incluida iRobot, así como otras compañías del sector. También ha desarrollado productos bajo su propia marca, incorporando funciones avanzadas de automatización. Picea cuenta con instalaciones de producción en China y Vietnam y una filial enfocada en componentes robóticos de alta precisión.
iRobot alcanzó una valoración de $3,560 millones. Hoy, su valor ronda apenas los $140 millones, según datos de LSEG. Fundada en 1990 por especialistas del MIT, la empresa pasó de proyectos de defensa y espacio al éxito masivo con Roomba en 2002, llegando a controlar cerca del 42% del mercado estadounidense y el 65% del japonés.
Roomba no fue la primera aspiradora robótica de la historia, pero sí la primera en lograr éxito comercial masivo. Su revolución en el año 2002 consistió en llevar la robótica doméstica al consumidor común, con un dispositivo autónomo, relativamente accesible y fácil de usar, que era revolucionario en su época. Introdujo sensores simples pero eficaces, navegación automática y limpieza sin supervisión constante, convirtiendo una tecnología experimental en un producto cotidiano y creando prácticamente el mercado moderno de aspiradoras robóticas.
La trayectoria de iRobot refleja cómo incluso las marcas más reconocidas pueden quedar atrapadas entre presiones geopolíticas, competencia global y ciclos de consumo cambiantes, obligándolas a reinventarse bajo circunstancias que pocos habrían anticipado hace apenas unos años.
Mira la señal en vivo de Comercio TV aquí y mantente al día en la actualidad financiera








