En un movimiento que refuerza el giro de Washington hacia una estrategia más dura contra el crimen organizado transnacional, una decisión anunciada este martes marca un nuevo punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y los grupos armados ilegales de América Latina.
El Departamento de Estado de EE. UU. designó oficialmente al Clan del Golfo como organización terrorista extranjera (FTO) y como terrorista global especialmente designado (SDGT), según una declaración firmada por el secretario de Estado, Marco Rubio. El grupo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), fue descrito como una “organización criminal violenta y poderosa” con miles de integrantes y presencia en amplias zonas del país sudamericano.
“Su principal fuente de ingresos es el tráfico de cocaína, que utiliza para financiar sus actividades violentas. El Clan del Golfo es responsable de ataques terroristas contra funcionarios públicos, fuerzas del orden, personal militar y civiles en Colombia”, subrayó Rubio en el comunicado oficial. La medida se adopta bajo la sección 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad y la orden ejecutiva 13224, y entrará en vigor tras su publicación en el Registro Federal.
Washington aseguró que seguirá utilizando “todas las herramientas disponibles para proteger a nuestra nación y detener las campañas de violencia y terror perpetradas por cárteles internacionales y organizaciones criminales transnacionales”, comprometiéndose además a “negar financiación y recursos a estos terroristas”. La designación eleva significativamente los costos legales para quienes apoyen o financien al grupo.
La decisión se produce en un contexto de mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe y el Pacífico oriental, donde, según información oficial, al menos 95 personas han muerto en operaciones recientes contra supuestas narcolanchas. Días antes, el presidente Donald Trump afirmó que los ataques terrestres contra narcotraficantes en la región “van a empezar a suceder”, aunque evitó confirmar un eventual despliegue en territorio venezolano.
La designación también coincide con las conversaciones que el Clan del Golfo mantiene con el Gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro en Qatar, dentro de la política de “paz total”. Aunque el grupo ha intentado proyectarse como actor político, no es ampliamente reconocido que tenga objetivos ideológicos claros, lo que añade complejidad a un proceso de negociación ya estancado.
La inclusión del Clan del Golfo en la lista de organizaciones terroristas redefine su estatus internacional y anticipa un escenario más restrictivo para cualquier intento de legitimación política, mientras refuerza el mensaje de Washington de que el narcotráfico y la violencia asociada serán tratados como amenazas directas a la seguridad nacional.
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