El gobierno Trump detuvo este lunes 22 de diciembre el proyecto Coastal Virginia Offshore Wind, el mayor de su tipo en Estados Unidos, así como otros cuatro parques eólicos en la costa este del país, que según las estimaciones recién había superado un 50% de avance en obras.
El proyecto Coastal Virginia Offshore Wind es el mayor parque eólico marino de Estados Unidos, con 176 turbinas previstas frente a Virginia. Busca generar energía limpia para unos 660,000 hogares y reducir emisiones, consolidando a Dominion Energy como actor clave en renovables, compañía que luego del anuncio del presidente Trump, cayó más de un 4%.
A la par, se conoció que la administración también suspendió los contratos de arrendamiento de otros cuatro proyectos eólicos marinos a gran escala: Vineyard Wind 1, ubicado frente a la costa de Massachusetts (en operación parcial); Revolution Wind, entre Rhode Island y Connecticut (en construcción avanzada); Sunrise Wind, frente a New York (en fase inicial de construcción); y Empire Wind 1, también frente a New York (en desarrollo, con trabajos preparatorios en tierra).
El secretario del Interior, Doug Burgum, afirmó que la administración suspendió los arrendamientos de los proyectos por “preocupaciones de seguridad nacional” señaladas por el Pentágono. De acuerdo con expertos del sector, se especula que el actual gobierno de Donald Trump teme que la infraestructura eólica marina —con cables submarinos, sensores y tráfico constante de embarcaciones— pueda interferir con radares militares, ejercicios navales y sistemas de vigilancia, además de generar riesgos de inteligencia y control estratégico en zonas costeras sensibles para la defensa de Estados Unidos.
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