Una de las instituciones culturales más emblemáticas de Estados Unidos se encamina a una pausa prolongada que podría redefinir su futuro. El anuncio, realizado directamente por el presidente Donald Trump, llega en un momento de tensiones internas, cancelaciones artísticas y debates sobre el control político de los espacios culturales nacionales.
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Trump afirmó que el John F. Kennedy Center for the Performing Arts cerrará completamente durante dos años para someterse a una renovación integral. El cierre está previsto para el 4 de julio, coincidiendo con el 250.º aniversario del país, y forma parte de un plan que, según el presidente, convertirá el recinto en un “nuevo y espectacular complejo de entretenimiento”. En Truth Social, escribió: “He determinado que el Trump Kennedy Center, si se cierra temporalmente para construcción, revitalización y reconstrucción completa, puede ser, sin lugar a dudas, el mejor centro de artes escénicas de su tipo en cualquier parte del mundo”.
El presidente explicó que evaluó mantener el centro operativo durante las obras, pero concluyó que un cierre total “produciría un resultado mucho más rápido y de mayor calidad”. Añadió que la financiación para el proyecto está “completa y lista”, aunque ni la Casa Blanca ni el Kennedy Center ofrecieron detalles sobre el alcance de las obras o sus fuentes de financiamiento.
La decisión aún requiere la aprobación formal de la junta directiva, integrada mayoritariamente por aliados del presidente. Trump se autoproclamó presidente del órgano el año pasado, cuando también se votó a favor de renombrar el recinto como Trump-Kennedy Center. En 2024, el centro operó con un presupuesto de $269 millones y albergó más de 2,000 eventos anuales en sus ocho escenarios.
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La medida ha provocado críticas en el Congreso. “Una vez más, Donald Trump ha actuado con total desprecio por el Congreso”, declaró la representante Joyce Beatty. Artistas como Philip Glass también han tomado distancia, alegando un conflicto de valores. El anuncio, que sorprendió incluso a miembros de la junta, refuerza la idea de que el Kennedy Center atraviesa una etapa de cambio profundo, marcada por decisiones que mezclan ambición cultural, poder político y fuerte controversia pública.
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