El tablero comercial global se movió con rapidez esta semana y volvió a colocar a Estados Unidos en el centro de la escena, en un momento en que varios acuerdos recientes habían alimentado la percepción de que Washington estaba quedando atrás frente a otros grandes bloques económicos.
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El presidente Donald Trump anunció el lunes que Estados Unidos alcanzó un acuerdo comercial con India, apenas días después de que Nueva Delhi firmara un histórico tratado de libre comercio con la Unión Europea.
El mensaje fue claro: la Casa Blanca no está dispuesta a ser superada por sus competidores. Trump informó en Truth Social que Estados Unidos reducirá su arancel principal a India del 25% al 18% y eliminará un arancel adicional del 25% impuesto el verano pasado en represalia por la compra de petróleo ruso.
En la misma publicación, el mandatario aseguró que India dejará de adquirir crudo de Rusia y comprará “más de $500 MIL MILLONES DE DÓLARES en energía, tecnología, productos agrícolas, carbón y muchos otros productos estadounidenses”, además de eliminar barreras comerciales. El anuncio no estuvo acompañado de un comunicado oficial, pero fue suficiente para impulsar a los mercados asiáticos y reavivar el debate geopolítico.
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La respuesta de Washington al impulso europeo
Para varios analistas, el acuerdo es una reacción directa al pacto UE-India. “Es una respuesta enfática a quienes piensan que la UE está ganando velocidad frente a Estados Unidos en materia comercial”, escribió Terry Haines, de Pangaea Policy. A su juicio, el acuerdo representa “el próximo gran acuerdo comercial de interdependencia económica y de Estrategia de Seguridad Nacional de Trump”.
Desde Nueva Delhi, el primer ministro Narendra Modi confirmó el cierre del acuerdo y celebró que los productos fabricados en India ahora enfrenten un arancel del 18%, agradeciendo a Trump por su liderazgo. Farwa Aamer, del Asia Society Policy Institute, subrayó que el momento no es casual. “El acuerdo llega inmediatamente después del TLC con la UE… la participación directa de los líderes permitió cerrarlo”, afirmó.
Expectativas altas y dudas pendientes
Sin embargo, no todos están convencidos. Samiran Chakraborty, economista jefe de Citi para India, advirtió que aún faltan detalles clave, incluidos los plazos y la magnitud real de las compras anunciadas por Trump. Paul Donovan, de UBS, fue más escéptico y señaló que el acuerdo “tendrá poco efecto en la crisis de asequibilidad de Estados Unidos”, ya que las importaciones indias representan menos del 3% del total estadounidense.
Con promesas ambiciosas y escasa letra pequeña por ahora, el acuerdo marca un giro estratégico relevante, pero su verdadero alcance dependerá de cómo se materialicen los compromisos y de si logra traducirse en beneficios tangibles más allá del impacto político inmediato.
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