A veces el freno para mejorar la vida financiera no está en el salario ni en “saber de inversiones”. Está en una conversación silenciosa que ocurre en la cabeza, incluso antes de pagar una cuenta.
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En un episodio de La libreta financiera, la asesora patrimonial Natalia Ospina plantea que “la relación con el dinero no empieza ni termina con los números, empieza aquí y aquí”. Su idea es sencilla: lo que piensas y sientes sobre el dinero influye en cómo decides y en qué oportunidades ves. Por eso insiste en que “lo más decisivo para que tus finanzas crezcan fuera… [está] dentro de ti”. Ospina llama a esto mentalidad de abundancia. No es magia ni frases bonitas.
Natalia aclara: “no estoy hablando de… repetir afirmaciones frente al espejo”. Para ella, la abundancia “es una forma de vivir… y de actuar todos los días”, con coherencia. En lugar de enfocarse en lo que falta, propone “elegir el enfoque de la oportunidad frente al miedo”. Su lema lo resume con humor: “si no alcanza la torta, pues fabricamos otra”.
También advierte sobre mitos que empujan a la escasez: creer que “el dinero es solo para unos pocos afortunados”, pensar que “para crecer patrimonialmente hay que sacrificar muchísimo”, o asumir que “invertir es muy arriesgado y eso es solo para gente experta”. Según ella, esas ideas hacen que la gente se quede quieta, desconfíe o se autosabotee.
En cambio, su guía práctica se apoya en hábitos. Primero, gratitud: una persona con abundancia “no se levanta pensando en lo que le falta, sino en lo que ya le ha sido provisto”. Segundo, visión con propósito: preguntarse “¿para qué quiero crecer?” y “¿qué legado quiero dejar?”. Tercero, orden: “el orden es un principio de abundancia”. A eso suma generosidad, porque la escasez “retiene todo por miedo”, mientras que la abundancia “comparte… porque sabe que hay más”.
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Su mensaje final apunta a entrenar la mente, porque somos un “disco rayado”: “el 90% de los pensamientos… son los mismos del día anterior”. Cambiar esa rutina no resuelve todo de inmediato, pero puede ayudarte a decidir con calma y a ver caminos donde antes había un muro.
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