Estados Unidos terminó 2025 con un déficit comercial de $901,500 millones, apenas por debajo de los $903,500 millones registrados en 2024. A pesar de los aranceles aplicados en abril, el desbalance entre compras y ventas al exterior se mantuvo prácticamente estable.
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Las importaciones totales alcanzaron un máximo histórico de $4.334 billones, un aumento de 5% frente al año previo. Las exportaciones sumaron $3.432 billones, con un crecimiento anual de 6%. Sin embargo, ese avance no fue suficiente para reducir de forma significativa la brecha.
En bienes —el principal objetivo de la política arancelaria— el déficit marcó un nuevo récord de $1,241 billones, superior a los $1,215 billones de 2024. Esto refleja que la demanda interna siguió fuerte, incluso con mayores costos comerciales.
Diciembre cambió el ritmo
El último mes del año mostró un repunte inesperado. El déficit mensual escaló a $70,300 millones, frente a $53,000 millones en noviembre y por encima de los $55,500 millones previstos por analistas. El movimiento estuvo influido por operaciones de oro, cuyas exportaciones cayeron $7,100 millones en el mes, reduciendo el total exportado a $287,300 millones.
Al mismo tiempo, las importaciones subieron 3.6% hasta $357,600 millones. Destacaron los equipos digitales: accesorios informáticos aumentaron $3,400 millones y equipos de telecomunicaciones $1,300 millones, dentro de un incremento general de $10,200 millones en bienes.
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Un año de ajustes
Tras la reelección presidencial a fines de 2024, muchas empresas adelantaron compras externas ante la expectativa de nuevos aranceles. Luego, con la entrada en vigor de las tarifas en abril, el déficit se moderó temporalmente antes de estabilizarse en la segunda mitad del año. En total, las importaciones de bienes sumaron $3.44 billones, cerca de 4% más que en 2024.
Para consumidores y pequeños negocios —incluidos muchos en la comunidad hispana que operan en comercio, construcción y logística— el dato confirma que la economía estadounidense sigue dependiendo de insumos y productos importados. Mientras el consumo interno se mantenga sólido, el comercio exterior continuará siendo un factor clave en precios, inventarios y márgenes empresariales.
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