El trío de rascacielos cubiertos de grafitis que se convirtió en símbolo del deterioro del centro de Los Ángeles está a punto de cambiar de rumbo. Sus principales acreedores acordaron adquirir el proyecto Oceanwide Plaza por $470 millones y comprometer hasta $800 millones adicionales para concluir la construcción.
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La operación, que deberá formalizarse en una audiencia de quiebra prevista para abril, coloca el desarrollo en manos de una empresa conjunta entre KPC Group y Lendlease, contratista original del complejo. En total, la inversión superaría los $1,200 millones para completar el proyecto residencial, hotelero y comercial.
Las obras quedaron paralizadas en 2019, cuando el conglomerado chino Oceanwide Holdings —que había invertido más de $1,000 millones— enfrentó problemas financieros en medio de la retirada de capital chino del mercado inmobiliario estadounidense. Poco después llegó la pandemia y el proyecto quedó en el limbo.
Con torres de hasta 55 pisos frente al Crypto.com Arena, el complejo atrajo notoriedad mundial cuando saltadores base y vándalos comenzaron a ingresar al lugar, cubriendo las fachadas con grafitis. La ciudad gastó alrededor de $3.8 millones en presencia policial y levantó una valla de 4.2 metros para contener intrusiones, aunque las estructuras siguen intervenidas.
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Apuesta por los grandes eventos deportivos
KPC Group, liderado por Kali Pradip Chaudhuri —empresario del sector salud que ha ampliado su presencia en bienes raíces— sostiene que los edificios están estructuralmente sólidos y sustancialmente avanzados, lo que permitiría acelerar su terminación.
El calendario juega a favor del proyecto. Los Ángeles será sede de la Copa del Mundo este verano, del Super Bowl posteriormente y de los Juegos Olímpicos de 2028. Los nuevos propietarios apuestan a que estos eventos impulsen la demanda hotelera y comercial en un centro que aún enfrenta secuelas de la pandemia.
El mercado muestra señales mixtas. La vacancia de oficinas se mantiene cerca de máximos históricos, pero la ocupación de apartamentos ronda el 91%, recuperándose desde el mínimo de 82% registrado en 2020. En el último año se han inaugurado nuevos edificios residenciales y decenas de comercios.
El hotel sería el primer componente en completarse, dada su mayor proximidad a la fase final. La parte comercial podría habilitarse a tiempo para los Juegos Olímpicos, mientras que las unidades residenciales —originalmente diseñadas como condominios de gran tamaño para inversionistas internacionales— requerirán ajustes ante un mercado distinto al de 2015.
Impacto económico en el centro de Los Ángeles
Para pequeños empresarios del área, el abandono del complejo tuvo efectos directos. Restaurantes y comercios reportaron menor tráfico y un aumento del vandalismo en la zona. Con la posible reactivación, negocios locales —muchos de ellos operados por emprendedores hispanos en gastronomía, retail y servicios— podrían beneficiarse de mayor afluencia de visitantes y empleo en construcción, hospitalidad y mantenimiento.
La revitalización del proyecto también será una prueba para el centro de Los Ángeles, que busca reposicionarse como destino residencial y turístico antes de la vitrina global que representarán los Juegos Olímpicos. Si el financiamiento se concreta y las obras avanzan según lo previsto, lo que hoy es un símbolo de abandono podría transformarse en pieza clave de la recuperación urbana.
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