Las acciones de Intel se dispararon 24% en una sola jornada, su mayor avance desde octubre de 1987, tras presentar resultados que superaron las expectativas y reforzar la narrativa de recuperación en medio del auge de la inteligencia artificial. El título cerró en $82.57 y acumula un alza de 124% en lo que va del año, luego de haber subido 84% en 2025.
El repunte refleja un cambio significativo en la percepción del mercado hacia la compañía, que durante años quedó rezagada frente a competidores como Nvidia en la carrera por la IA. El impulso actual se apoya en una combinación de resultados financieros más sólidos, expectativas de crecimiento y una nueva estrategia bajo el liderazgo del CEO Lip-Bu Tan.
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Los ingresos del primer trimestre alcanzaron $13,580 millones, un crecimiento de 7.2% interanual, superando los $12,670 millones del mismo periodo del año anterior. La cifra marca una recuperación relevante, considerando que Intel venía registrando caídas de ingresos en cinco de los últimos siete trimestres. Además, la compañía proyectó un segundo trimestre con perspectivas optimistas.
El negocio de centros de datos se consolidó como el principal motor de crecimiento. Los ingresos en esta división aumentaron 22%, hasta $5,100 millones, impulsados por la creciente demanda de unidades de procesamiento (CPU) vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial. La empresa destacó que estos chips siguen siendo un componente clave en la infraestructura tecnológica de esta nueva etapa.
El cambio estratégico también ha sido clave. Bajo la dirección de Tan, quien asumió el cargo el año pasado, Intel ha logrado atraer inversiones relevantes y reposicionarse dentro del ecosistema de la IA. Analistas de Evercore ISI señalaron que la compañía ha fortalecido su balance y retomado una ruta hacia la competitividad, elevando su recomendación sobre la acción.
En paralelo, Citi mejoró su calificación a compra, anticipando un ciclo de crecimiento en la demanda de CPU para todos los fabricantes en los próximos años. Este respaldo de analistas ha contribuido a reforzar la confianza de los inversionistas.
El renovado interés por Intel también contrasta con su situación reciente. En 2024, la compañía perdió cerca del 60% de su valor en bolsa, lo que derivó en cambios en la dirección y una revisión profunda de su estrategia. Durante ese periodo, enfrentó retrasos en fabricación y falta de posicionamiento en tecnologías clave.
Mirando hacia adelante, uno de los focos está en el desarrollo de su tecnología de fabricación 14A, prevista para finales de la década. La compañía indicó que varios clientes ya evalúan activamente esta plataforma, lo que podría abrir nuevas oportunidades de crecimiento.
Para inversionistas minoristas, incluidos muchos hispanos que siguen de cerca el sector tecnológico, el movimiento de Intel refleja cómo el mercado puede revalorar rápidamente a empresas rezagadas cuando logran alinearse con tendencias estructurales como la inteligencia artificial. Sin embargo, también subraya la volatilidad del sector, donde las expectativas pueden cambiar con rapidez en función de resultados y ejecución.
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