La aseguradora estadounidense Chubb se ha posicionado como el suscriptor principal de un programa federal diseñado para proteger a los buques que transitan por el Estrecho de Ormuz. En colaboración con la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo (DFC), la firma gestionará un plan de $20 mil millones. Esta iniciativa busca reactivar el tráfico de petroleros en una zona asediada por el conflicto bélico con Irán.
El flujo de crudo por esta vía, que normalmente alcanza los 15 millones de barriles diarios, se ha estancado debido a la inseguridad extrema. Los ataques recientes contra tres embarcaciones han disparado el precio del barril de Brent por encima de los $91. Pese a que la comunidad internacional liberó 400 millones de barriles de reserva, la parálisis logística en la ruta sur de Irán mantiene la presión sobre la economía global.
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¿Es suficiente el respaldo financiero para normalizar el tránsito de suministros?
Aunque el programa de la DFC ofrece reaseguros por $20 mil millones para cubrir cascos, maquinaria y daños ambientales, el factor humano sigue siendo crítico. Las tripulaciones temen por sus vidas ante la posibilidad de nuevos ataques con proyectiles. Expertos señalan que, para la comunidad hispana involucrada en el sector logístico y de transporte internacional, la estabilidad de estos contratos es vital para mantener los costos operativos bajo control.
La Casa Blanca ha advertido consecuencias severas ante cualquier intento de bloqueo en el estrecho. Mientras Chubb actúa como centro de información y gestión de riesgos, analistas sugieren que el seguro financiero debe complementarse con escoltas militares. La resolución del conflicto sigue siendo la única garantía definitiva para restablecer la confianza en este corredor energético esencial, del cual dependen miles de empresas.








