El mercado bursátil estadounidense terminó el viernes con pérdidas y extendió una racha negativa que ya se refleja en los principales índices. El S&P 500 retrocedió 0.61% hasta 6,632.19 puntos, quedando cerca de 5% por debajo de su máximo reciente y marcando un nuevo mínimo de 2026.
El Nasdaq Composite cayó 0.93% hasta 22,105.36 puntos, mientras que el Dow Jones Industrial Average perdió 119.38 puntos, equivalente a 0.26%, para cerrar en 46,558.47.
En el balance semanal, el S&P 500 acumuló una caída de 1.6%, su primera racha de tres semanas consecutivas de pérdidas en aproximadamente un año. El Dow Jones bajó cerca de 2% en la semana y el Nasdaq retrocedió alrededor de 1.3%.
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Petróleo en alza aumenta la presión sobre el mercado
La volatilidad en Wall Street estuvo estrechamente ligada al repunte del petróleo. Los futuros del West Texas Intermediate subieron 3.11% hasta 98.71 dólares por barril, mientras que el crudo Brent avanzó 2.67% hasta $103.14 dólares.
Un día antes, el Brent había superado los $100 dólares por primera vez desde agosto de 2022, impulsado por la escalada del conflicto con Irán y la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte global de crudo.
La tensión aumentó después de que el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, planteara mantener cerrado ese paso como herramienta de presión tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
Desde el Pentágono, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó el viernes que la situación estaba bajo control y descartó que el cierre del estrecho represente un problema inmediato. Aun así, los mercados continúan reaccionando al riesgo de interrupciones en el suministro energético.
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Temor a inflación más persistente y menos recortes de tasas
El repunte del petróleo también reactivó las preocupaciones sobre un posible escenario de estanflación, en el que la inflación se mantiene elevada mientras el crecimiento económico pierde impulso.
Para muchos hogares en Estados Unidos, incluidos millones de trabajadores hispanos, el impacto suele sentirse rápidamente a través de gasolina más cara, mayores costos de transporte y presión adicional sobre alimentos y servicios. Los pequeños negocios que dependen de logística y combustible también enfrentan márgenes más ajustados cuando suben los precios de la energía.
La situación además está modificando las expectativas sobre la política monetaria. El mercado de futuros de fondos federales ya no anticipa un recorte de tasas de la Reserva Federal en septiembre, lo que sugiere que los inversionistas esperan que el banco central mantenga una postura más restrictiva si el petróleo vuelve a alimentar la inflación.
En paralelo, un juez federal bloqueó los intentos del Departamento de Justicia de citar al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. El fallo refuerza la independencia del banco central frente a presiones políticas en un momento en que las decisiones sobre tasas siguen siendo uno de los principales factores para el rumbo de los mercados.








