Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz siguen siendo un foco de riesgo para la economía global. En entrevista con Comercio TV, Luis Otero, Technical Manager en Kowa American Corporation y analista de materias primas, explicó que aun si Irán mantiene parcialmente abierto el paso de petroleros, la volatilidad en energía ya está afectando expectativas sobre inflación, producción industrial y cadenas de suministro.
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Otero subrayó que el impacto no se limita al precio de la gasolina. Recordó que del petróleo se desprenden insumos clave para plásticos, llantas, pinturas, envases, lubricantes y productos de cuidado personal. Por eso, cualquier alza sostenida en el crudo termina trasladándose a la industria, al transporte y finalmente al consumidor.
A su juicio, Asia sería la región más expuesta por su alta dependencia del crudo que transita por esa ruta, pero el efecto terminaría llegando también a Estados Unidos y América Latina debido a la integración de las cadenas manufactureras. Muchos bienes que se venden en la región dependen de materias primas o componentes procesados en mercados asiáticos.
El especialista señaló que, aunque varios países han liberado barriles de sus reservas estratégicas, ese alivio no sería inmediato. Según explicó, el mercado podría tardar entre 60 y 90 días en sentir parte de ese efecto, mientras persiste la presión sobre derivados como diésel, nafta y químicos industriales.
Otero también planteó que la Reserva Federal debería considerar un recorte de tasas para dar alivio a sectores golpeados por la desaceleración y por el encarecimiento energético. Aun así, reconoció que la decisión se complica por la incertidumbre geopolítica y el riesgo de alimentar nuevas presiones inflacionarias.
Para los hogares hispanos en Estados Unidos, el golpe puede sentirse rápido: combustible más caro, mayores costos de transporte y subidas en productos básicos. También afectaría a pequeños negocios de construcción, logística, belleza, limpieza y alimentos, donde muchos emprendedores latinos operan con márgenes ajustados y son especialmente sensibles a aumentos en insumos y distribución.
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