En miles de pequeños negocios, los hijos ya forman parte de la operación diaria sin que nadie lo vea como una estrategia financiera. Ordenan documentos, responden mensajes, ayudan con llamadas o incluso manejan redes sociales. Lo que muchas familias no saben es que, si ese trabajo se estructura bien, puede convertirse en una ventaja tributaria legal.
No te pierdas: Cómo fortalecer la comunicación financiera en pareja – La libreta financiera de Natalia
Ese fue el eje de la explicación de José Amaru León, contador público y fundador de LBS Consultant, quien sostuvo en Comercio TV que contratar hijos dentro de un negocio familiar puede reducir la carga fiscal de la empresa y, al mismo tiempo, trasladar ingresos al entorno familiar sin generar ciertos impuestos laborales.
Según explicó, la regla funciona si el trabajo es real, razonable y está debidamente documentado. “Si tú le asignas una tarea razonable, le pagas conforme a ella y tienes la capacidad de documentarlo y probarlo, vas a poder deducir de impuestos”, afirmó.
El experto señaló que esa deducción reduce el ingreso neto del negocio, mientras el dinero puede terminar en la cuenta del menor, generalmente bajo supervisión de los padres. “Vas a poder recibir ese dinero en la cuenta personal de tu hijo”, dijo, y añadió que así la familia mantiene control sobre esos recursos.
No te pierdas: La Augusta Rule: Estrategia legal para pagar menos impuestos
Qué exige el IRS para que el beneficio sea válido
León subrayó que no se trata de una vía informal ni de un simple pago familiar. El menor debe tener funciones claras dentro de la empresa, una posición definida y tareas que realmente aporten al negocio. Entre los ejemplos mencionó manejo de redes sociales, apoyo telefónico, organización de papelería, revisión de archivos y mensajería administrativa.
“Tiene que estar entre los 6 y los 17 años”, indicó. También advirtió que el pago “no puede ser en efectivo”, sino mediante cheque o transferencia electrónica, y que cada desembolso debe quedar registrado.
Además, sostuvo que el salario anual por hijo puede llegar a $15,000 bajo esta estructura. La ventaja, dijo, es doble: ese gasto se convierte en deducción para la empresa y el menor no carga con ciertos tributos que normalmente afectan una nómina tradicional.
“No van a tener que pagar impuestos. Esa es la mayor ventaja”, resumió.
Otro punto clave es que el negocio debe pertenecer a la familia para que el esquema funcione como fue explicado. Si la empresa tiene socios externos, León planteó que pueden existir estructuras adicionales, como crear una nueva compañía que facture servicios y desde allí canalizar ese pago al hijo.
No te pierdas: IRS propone reglas para las nuevas cuentas de ahorro “Trump Accounts” destinadas a menores
Contratos, pruebas y registros para evitar problemas
El especialista insistió en que el mayor riesgo aparece cuando la familia intenta usar el beneficio sin respaldo documental. Por eso recomendó preparar un contrato, definir funciones por escrito y guardar evidencia de cada pago.
“Tenemos que hacerle un contrato al menor de edad”, explicó. Ese documento debe detallar “cuál va a ser su posición y sus funciones dentro de la empresa”. A eso debe sumarse un archivo con copias de transferencias o cheques y registros periódicos de pago.
León recomendó conservar esa documentación por al menos tres años, pensando en una eventual revisión del IRS. Su mensaje fue que la clave no es improvisar, sino formalizar lo que muchas familias de la comunidad hispana ya hacen de manera cotidiana: incorporar a sus hijos al negocio.
Más allá del ahorro fiscal, también destacó el efecto formativo. Para él, poner al menor en nómina con tareas reales ayuda a sembrar disciplina y cultura de trabajo desde temprano.
Al final, su idea fue clara: no se trata solo de pagar menos impuestos, sino de usar la estructura legal para fortalecer al negocio familiar, ordenar sus finanzas y convertir el trabajo de los hijos en una herramienta que beneficie a toda la casa.








