Las baterías de iones de sodio, fabricadas con materiales abundantes como la sal común, comienzan a ganar terreno como una alternativa más económica y segura frente a las tradicionales baterías de litio.
Varias empresas estadounidenses ya avanzan en su producción, con el objetivo de fortalecer la cadena de suministro nacional y reducir la dependencia de China en minerales críticos y tecnologías para almacenamiento de energía.
Aunque actualmente representan menos del 1% de las baterías comercializadas a nivel mundial, un informe de Morgan Stanley estima que más de un tercio de la producción global podría utilizar sodio dentro de una década.
El crecimiento estaría impulsado principalmente por aplicaciones en redes eléctricas, centros de datos y sistemas de almacenamiento de energía, donde el peso de la batería no es un factor determinante.
No te pierdas: Los vehículos eléctricos usados aumentan de precio y esta es la razón
¿Por qué las baterías de sodio podrían transformar el almacenamiento de energía?
La principal ventaja de esta tecnología es que utiliza materiales mucho más abundantes y accesibles que el litio, lo que podría reducir costos y aliviar los problemas de suministro. Además, las baterías de sodio requieren menos sistemas de refrigeración, disminuyendo el riesgo de incendios y reduciendo los costos operativos.
La startup estadounidense Peak Energy, fundada por exingenieros de Tesla, construirá una gigafábrica en Sacramento, California, con capacidad para producir 4 gigavatios-hora al año a partir de 2027, cuarenta veces más que su planta piloto actual. La empresa ya acumula más de $1,100 millones en acuerdos con clientes como Jupiter Power, Energy Vault y RWE Americas.
General Motors también apuesta por esta tecnología. El fabricante desarrolla sus propias baterías de sodio para futuras aplicaciones, tras realizar una inversión estratégica en Peak Energy.
No te pierdas: Mercado automotor de China se dirige a su peor año desde 2021 y esta es la causa
¿Podrá Estados Unidos competir con el liderazgo de China?
China mantiene el liderazgo mundial en la producción de baterías y de los minerales necesarios para fabricarlas. Empresas como CATL y BYD ya desarrollan baterías de sodio a escala industrial, mientras que Estados Unidos busca acelerar su propia capacidad de fabricación.
Otra empresa estadounidense, Inlyte Energy, desarrolla baterías fabricadas con hierro, acero, óxido de aluminio y sal de mesa, diseñadas para minimizar el riesgo de incendios y aumentar la densidad energética en aplicaciones estacionarias.
La compañía entregará sus primeros sistemas comerciales a Southern Company para un proyecto de almacenamiento en Alabama.
A pesar de estos avances, las baterías de litio seguirán dominando el mercado de vehículos eléctricos, ya que almacenan más energía por unidad de peso. Sin embargo, para redes eléctricas, centros de datos y respaldo energético, las baterías de sodio podrían convertirse en una solución más competitiva, impulsando una nueva carrera tecnológica en la que Estados Unidos busca recuperar terreno frente al dominio chino.
Da clic aquí y recibe sin costo el mejor análisis económico de Comercio TV directamente en tu bandeja de entrada








