En medio de la rutina diaria, muchas decisiones financieras pasan desapercibidas para la mayoría. Sin embargo, hay quienes logran transformar acciones comunes en ventajas estratégicas, simplemente porque entienden mejor las reglas del juego. No se trata de magia ni de evasión, sino de conocimiento aplicado correctamente.
En una entrevista transmitida en Buenos días Wall Street, José Amaru León, contador público y fundador de LBS Consultant, explicó cómo funciona este enfoque que permite a empresarios optimizar su carga tributaria dentro del marco legal en Estados Unidos.
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Pensar como empresario cambia completamente las reglas
Según José Amaru León, la clave está en entender una regla fundamental del sistema fiscal: los gastos deben ser “ordinarios y necesarios” para el negocio. A partir de ahí, cambia por completo la forma de ver el dinero.
“El 100% del tiempo estamos pensando y actuando en función de la empresa”, explicó, señalando que incluso aspectos como la imagen personal pueden considerarse parte del negocio si están directamente relacionados con la actividad profesional. Esto incluye desde vestimenta hasta viajes, reuniones o comidas, siempre que estén vinculados a generar ingresos. Por ejemplo, un almuerzo puede convertirse en gasto deducible si se utiliza para cerrar acuerdos o reunirse con clientes.
El punto clave no es el gasto en sí, sino su propósito. Si hay actividad empresarial real detrás, puede justificarse dentro de la estructura fiscal. Otro aspecto importante es la diferencia entre cómo maneja el dinero una persona común y un empresario. Mientras muchos reciben ingresos personales y luego gastan —generando impuestos—, los empresarios organizan sus finanzas desde la empresa, utilizando herramientas como tarjetas corporativas para cubrir gastos relacionados al negocio. Esto, según explicó, permite mejorar la calidad de vida mientras se reduce la carga tributaria de forma legal.
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No todo es automático. La base de este sistema está en la documentación. Cada gasto debe estar respaldado con recibos, registros, mensajes o cualquier evidencia que demuestre su relación con la actividad empresarial.
“Todo pasa por la documentación”, afirmó, destacando que en caso de una auditoría, la responsabilidad recae en el contribuyente, no en el contador. Por eso, también subrayó la importancia de contar con asesores adecuados, no solo un preparador de impuestos, sino un estratega fiscal que entienda el negocio.
Finalmente, el mensaje es claro: no se trata de gastar más, sino de gastar mejor. Adoptar una mentalidad empresarial implica comprender el sistema y utilizarlo a favor, siempre dentro de la legalidad. Porque, como dejó entrever el experto, la verdadera diferencia no está en cuánto dinero se gana, sino en cómo se gestiona.
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