En un entorno marcado por volatilidad, inteligencia artificial y cambios constantes en tasas de interés, la educación financiera ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad operativa. Sin embargo, el verdadero reto no está en el acceso a la información, sino en la capacidad de interpretarla correctamente.
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Michelle Gordon, AIF®, Investably, advierte que el concepto de educación financiera debe evolucionar más allá de lo básico. “Hay que ir un paso más”, señaló, destacando que entender factores como inflación, tasas de interés o eventos geopolíticos es clave para tomar decisiones acertadas.
Según explicó, el conocimiento financiero actual implica comprender cómo estos elementos impactan directamente el patrimonio y las estrategias de inversión a largo plazo.
Para muchos, el primer paso sigue siendo la información. “Simplemente estar informado… viendo la noticia financiera diaria, se va a aprender cómo la cosa se está moviendo”, indicó, subrayando que la constancia en el aprendizaje puede marcar la diferencia.
Gordon también enfatizó la importancia de conceptos fundamentales como diversificación, flujo de dinero y estructura de los mercados. A su juicio, limitarse a indicadores populares como el S&P 500 reduce la visión sobre el verdadero universo de inversión.
Uno de los puntos más críticos que destacó es la falsa seguridad que genera un buen salario. “Es un mito… un buen ingreso significa el bienestar a largo plazo”, afirmó, señalando que factores como desempleo, salud o crisis pueden cambiar abruptamente la estabilidad financiera.
Por ello, insiste en transformar ingresos en activos que generen estabilidad independiente del trabajo. Este enfoque resulta especialmente relevante para la comunidad latina, donde muchos dependen de ingresos activos sin estructuras de respaldo financiero.
Otro elemento clave es la protección del capital. Gordon advirtió sobre riesgos poco considerados, como concentrar grandes sumas en una sola institución bancaria. Explicó que superar el límite asegurado de $250,000 puede exponer a pérdidas en escenarios adversos.
Además, resaltó la necesidad de prepararse para imprevistos. Contar con un fondo que cubra varios meses de gastos puede marcar la diferencia entre estabilidad y crisis en momentos de incertidumbre económica.
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Finalmente, subrayó que no todos los ingresos son iguales desde el punto de vista fiscal. “El tratamiento de impuestos es muy diferente”, explicó, señalando que comprender estas diferencias permite optimizar decisiones financieras y proteger el patrimonio.
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En un mercado cada vez más complejo, la capacidad de interpretar la información y anticiparse a los riesgos se consolida como el verdadero diferencial entre quienes preservan su capital y quienes lo pierden en medio de la incertidumbre.
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