La semana dejó un mensaje incómodo para quien busca certezas: los mercados cambian de humor sin aviso. En Comercio TV, Buenos días Wall Street puso el foco en ese vaivén —tecnológicas que arrancan con fuerza y luego retroceden y señales mixtas sobre economía, empleo y la Reserva Federal— para preguntar cómo blindar un portafolio sin depender de pronósticos.
Michelle Gordon, AIF, fundadora y CEO de Investably, fue directa: “la mejor defensa que puede existir es la diversificación”. A su juicio, intentar anticipar cada movimiento “normalmente trae… una estrategia de poco valor porque no sabemos, no tenemos… una bolita de cristal”. La clave, insistió, es crear “más resiliencia” porque “no todas las partes de mercado se van a mover para arriba y para abajo al mismo tiempo”.
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Un portafolio para todas las estaciones
Gordon explicó la idea con lógica sencilla: ningún activo gana siempre, por eso conviene repartir el riesgo. “No hay un sector o… una inversión que en todos los momentos está ganando”, afirmó. Cuando un área cae, otra puede sostener el portafolio y eso hace que el camino sea menos brusco.
Puso ejemplos prácticos. Las acciones suelen comportarse mejor cuando “la economía está creciendo”, mientras que los bonos de calidad pueden ayudar en momentos de menor crecimiento o cuando las tasas bajan. También mencionó que, en periodos de alta inflación, ciertos activos como “comodidades como… el oro” o bienes raíces pueden funcionar como escudo. La idea, dijo, es que cada pieza cumpla un rol: crecimiento, estabilidad, protección contra inflación y liquidez.
Luego llevó el tema a algo que muchos viven en silencio: el estrés. “El miedo” aparece cuando hay caídas rápidas y la gente piensa en vender. Un portafolio diversificado, señaló, ayuda porque “no todo está bajando al mismo nivel”. Eso da margen para respirar, mantenerse firme y evitar errores que salen caros. “Si nos reaccionamos emocionalmente podemos tomar una pérdida” que, con tiempo, pudo haberse recuperado.
Gordon también explicó por qué tantos prefieren “adivinar” el mercado. La diversificación, dijo, es “más callada” y hasta “la forma más aburrida de invertir”, porque no da la emoción de acertar con una sola acción que sube fuerte. Pero advirtió que apostar todo a una sola idea “muy pocas veces… funciona” de forma consistente.
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Para cerrar, usó una regla que resume la mentalidad de largo plazo citando a Warren Buffett: “regla número uno es no perder el dinero… regla número dos… revísalo de nuevo”. Su mensaje final fue directo: un buen portafolio “no está diseñado para predecir, sino… para estar resilente”, es decir, preparado para distintos escenarios sin necesidad de adivinanzas.
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