Kering inició 2026 con una caída en sus ventas, aunque con señales de estabilización que dan cierto respiro al grupo de lujo. La compañía registró ingresos por $3,570 millones de euros en el primer trimestre, un descenso del 6% interanual en cifras reportadas, pero prácticamente sin cambios en términos comparables.
El dato quedó ligeramente por debajo de lo esperado por el mercado, que proyectaba $3,590 millones de euros. Aun así, la evolución marca una mejora frente al trimestre anterior, impulsada en parte por el buen desempeño del negocio de joyería.
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Presión en Gucci y giro estratégico en marcha
Gucci, la marca más relevante del grupo, sigue siendo el principal foco de presión. Sus ventas cayeron un 14% interanual hasta $1,350 millones de euros, aunque el retroceso fue menor al observado a finales de 2025, lo que sugiere un posible punto de inflexión.
El grupo se prepara ahora para presentar un nuevo plan estratégico enfocado en recuperar el crecimiento, especialmente en Gucci, que ha perdido tracción frente a competidores en los últimos años. La estrategia llega en medio de cambios internos liderados por el CEO Luca de Meo, quien asumió el cargo en septiembre con el objetivo de reestructurar la compañía.
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Entorno desafiante y señales de estabilización
La desaceleración del consumo global de lujo, particularmente en China, ha afectado a todo el sector. En el caso de Kering, el impacto ha sido más pronunciado debido a su exposición a consumidores más sensibles al ciclo económico, lo que ha reducido la demanda en momentos de incertidumbre.
A esto se suma la inestabilidad geopolítica reciente. La compañía reportó una caída del 11% en ventas minoristas en Oriente Medio —una región que representa cerca del 5% de sus ingresos— en medio de tensiones en la zona. Más allá del impacto directo, el grupo vigila posibles efectos en el turismo internacional, un motor clave para el consumo de lujo en Europa.
Para pequeños inversionistas, incluidos muchos dentro de la comunidad hispana en EE.UU., la evolución de Kering refleja un patrón más amplio: las marcas con posicionamiento aspiracional, pero dependientes de consumidores de ingresos medios-altos, suelen ser más vulnerables en ciclos económicos débiles. Esto contrasta con grupos más diversificados o enfocados en el ultra lujo, que han mostrado mayor resiliencia.
Kering apuesta ahora por reposicionar sus marcas, mejorar la eficiencia operativa y fortalecer nuevas líneas como joyería y belleza. La ejecución de su plan será clave para determinar si la compañía logra revertir la tendencia y recuperar terreno en un sector cada vez más competitivo.
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