PepsiCo reportó un sólido desempeño en el primer trimestre, impulsado por una estrategia clave: reducir precios en sus marcas de snacks para recuperar consumidores. La compañía registró ganancias ajustadas de $1.61 por acción, por encima de lo esperado, mientras que los ingresos alcanzaron $19,440 millones, reflejando un crecimiento de 8.5% interanual.
El beneficio neto ascendió a $2,330 millones, frente a $1,830 millones del mismo periodo del año anterior, apoyado tanto en el negocio de alimentos como en movimientos estratégicos como adquisiciones y nuevas distribuciones en bebidas. Sin embargo, el dato más relevante fue el cambio de tendencia en su división de alimentos en Norteamérica, que volvió a crecer en volumen tras más de dos años de debilidad.
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Rebajas de precios reactivan el consumo
El repunte en snacks llega después de que PepsiCo redujera precios hasta en 15% en productos como Lay’s, Doritos, Tostitos y Cheetos. Estas marcas habían perdido tracción debido a los aumentos aplicados durante el pico inflacionario de 2022, lo que llevó a muchos consumidores a optar por alternativas más económicas o marcas blancas.
Como resultado, el volumen de ventas en la división de alimentos en Norteamérica creció 2%, una señal de que la demanda está respondiendo a los ajustes. Este giro refleja una tendencia más amplia en el consumo: los clientes siguen comprando, pero son más sensibles al precio.
Para muchos hogares, incluidos los hispanos en Estados Unidos, donde el gasto en alimentos representa una parte importante del presupuesto, este tipo de reducciones puede influir directamente en las decisiones de compra. Las grandes marcas, ante este escenario, están priorizando volumen sobre márgenes para mantener participación de mercado.
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Bebidas bajo presión y apuesta por nuevas tendencias
En contraste, el negocio de bebidas en Norteamérica continúa enfrentando desafíos. El volumen cayó 2.5%, reflejando una menor demanda en un entorno donde los consumidores también ajustan su gasto en refrescos y bebidas tradicionales.
Para contrarrestar esta debilidad, PepsiCo planea relanzar Gatorade con una estrategia enfocada en salud y bienestar, incluyendo versiones con menos azúcar y la eliminación de colorantes artificiales. Además, la empresa está ampliando su portafolio con productos alineados a tendencias actuales, como bebidas prebióticas y snacks con mayor contenido de proteína y fibra.
De cara al resto del año, la compañía mantiene su previsión de crecimiento orgánico de entre 2% y 4%, aunque advierte que el entorno macroeconómico sigue siendo incierto debido a factores geopolíticos. En este contexto, la capacidad de ajustar precios sin perder demanda será clave para sostener el crecimiento.
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