El Departamento del Tesoro avanza en una posible orden ejecutiva que obligaría a los bancos en Estados Unidos a recopilar información sobre la ciudadanía de sus clientes, una medida que marcaría un cambio relevante en las reglas del sistema financiero. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dejó claro el enfoque al señalar que “si el Tesoro y los reguladores bancarios dicen que es su trabajo, es su trabajo”.
Actualmente, no es necesario demostrar ciudadanía para abrir una cuenta bancaria en el país. Las instituciones solo deben verificar la identidad mediante normas de “conozca a su cliente”, diseñadas para prevenir delitos financieros. Esto incluye datos como número de Seguro Social o ITIN, dirección y fecha de nacimiento.
Sin embargo, la administración busca ir más allá. Bessent cuestionó el sistema actual al afirmar: “¿Cómo se puede conocer a un cliente si no se sabe si tiene estatus legal o ilegal, si es ciudadano estadounidense o residente permanente?”. La propuesta se enmarca dentro de una estrategia más amplia para vincular políticas migratorias con el manejo de información en distintas áreas.
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Presión regulatoria y respaldo político
La iniciativa cuenta con apoyo dentro del Partido Republicano. Un proyecto de ley presentado en el Senado propone exigir que los bancos verifiquen si un cliente es ciudadano, residente permanente o tiene una visa válida antes de permitirle abrir una cuenta.
Bessent también argumentó que esta práctica no sería inusual a nivel internacional. “Todos los demás países lo hacen… debería haber normas más estrictas”, sostuvo, defendiendo un mayor control sobre el acceso al sistema financiero.
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Riesgos económicos y efectos en comunidades
Expertos y entidades financieras advierten que la medida podría tener costos significativos. Estimaciones apuntan a entre 30 y 70 millones de horas adicionales de trabajo administrativo y costos de hasta 5,600 millones de dólares para el sistema bancario.
Más allá de los costos, también existe preocupación por el impacto en la inclusión financiera. Limitar el acceso a cuentas bancarias podría empujar a más personas hacia una economía basada en efectivo, reduciendo su capacidad de pagar impuestos, ahorrar o acceder a crédito.
Para comunidades hispanas en EE.UU., donde muchos utilizan herramientas como el ITIN para integrarse al sistema financiero, el cambio podría representar una barrera importante. Menor acceso a servicios bancarios suele traducirse en menos oportunidades económicas y mayor vulnerabilidad financiera.
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