Kevin Warsh, nominado por Donald Trump para presidir la Reserva Federal, declaró activos financieros por más de $100 millones, reflejando fuertes vínculos con Wall Street y el sector tecnológico en un momento clave para su proceso de confirmación.
Los documentos divulgados por la Oficina de Ética Gubernamental muestran que su patrimonio podría oscilar entre $131 millones y más de $209 millones. Entre sus inversiones destacan participaciones en SpaceX y en la plataforma de predicción Polymarket, además de múltiples fondos, cuentas y participaciones en startups.
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Amplia red de inversiones y compromisos de desinversión
El núcleo de su riqueza incluye participaciones en el llamado “Juggernaut Fund”, con dos posiciones valoradas en más de $50 millones cada una. A esto se suman activos en decenas de empresas y su rol como socio en una firma vinculada a carreras de caballos.
La declaración también incorpora los activos de su esposa, Jane Lauder, heredera de Estée Lauder, cuyo patrimonio es estimado en alrededor de $1,900 millones, lo que eleva significativamente el perfil financiero del entorno familiar.
Aunque no se puede precisar el valor exacto de su fortuna debido a rangos amplios y acuerdos de confidencialidad, el volumen de activos supera el de varios expresidentes de la Fed en el momento de su nominación. Jerome Powell, por ejemplo, reportó entre $19.7 millones y $55 millones en 2017.
Warsh se comprometió a desinvertir en aquellos activos que lo requieran para cumplir con las normas del banco central, un paso clave para mitigar posibles conflictos de interés si asume el cargo.
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Obstáculos políticos retrasan la confirmación
El Comité Bancario del Senado programó su audiencia de confirmación para el 21 de abril, pero el proceso enfrenta trabas. Algunos senadores republicanos condicionan su apoyo a la finalización de una investigación del Departamento de Justicia sobre Powell.
Esta situación complica el calendario, considerando que el mandato del actual presidente de la Fed finaliza el 15 de mayo. Sin consenso dentro del comité —donde los republicanos tienen una ajustada mayoría— la nominación podría estancarse.
Warsh, de 56 años, cuenta con experiencia en Morgan Stanley, fue asesor económico en la Casa Blanca durante la administración de George W. Bush y se desempeñó como gobernador de la Fed entre 2006 y 2011. Más recientemente, ha trabajado en el sector privado, generando ingresos superiores a $10 millones en honorarios de consultoría.
El perfil financiero del candidato añade presión a un proceso ya politizado. Para inversionistas y pequeños empresarios, el liderazgo de la Fed es clave en decisiones sobre tasas de interés, crédito y liquidez, factores que impactan directamente el acceso a financiamiento y la estabilidad económica en sectores con alta participación laboral.
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