Las exportaciones de bienes del Reino Unido hacia Estados Unidos registraron una caída cercana al 25% tras la entrada en vigor de los aranceles impulsados por Donald Trump en el denominado “Día de la Liberación”, reflejando un ajuste inmediato en uno de los flujos comerciales más relevantes para la economía británica.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), los envíos —excluyendo metales preciosos— se redujeron en €1,500 millones (aproximadamente $1,875 millones de dólares), lo que equivale a un descenso del 24.7%. Desde entonces, las exportaciones se han mantenido en niveles bajos, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.
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El impacto también se ha extendido al sector automotriz, uno de los pilares industriales del Reino Unido, cuyas exportaciones a EE. UU. continúan por debajo de los niveles previos a los aranceles incluso doce meses después de su implementación en abril de 2025.
Mientras las exportaciones se debilitan, las importaciones desde Estados Unidos repuntaron a inicios de 2026, provocando un déficit comercial durante tres meses consecutivos con su principal socio comercial. Esta dinámica refleja un desequilibrio creciente en la balanza bilateral.
El acuerdo comercial alcanzado posteriormente entre ambos países estableció un arancel general del 10% a productos británicos, poniendo fin a un entorno prácticamente libre de gravámenes. La medida afectó a múltiples industrias, incluidas bebidas como el whisky escocés, que representa cerca del 23% de las exportaciones de bienes de Escocia y emplea a unas 40,000 personas.
Aunque recientemente se anunció la eliminación de aranceles para el whisky, el alivio es limitado frente al deterioro general del comercio. Para empresas exportadoras, el entorno combina mayores costos comerciales, presión salarial e insumos más caros, reduciendo márgenes y competitividad.
Este ajuste también puede trasladarse a consumidores y pequeños negocios en EE. UU., incluidos muchos hispanos, a través de precios más altos y menor disponibilidad de productos importados, en un contexto donde las cadenas de suministro siguen siendo sensibles a cambios arancelarios.
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